Informe Rojo
Por Mussio Cárdenas
23 de agosto de 2017
* Ministeriales le imputaron secuestro  * 14 horas de agresión sexual  * Condenada a 24 años de cárcel  * Y era inocente  * 21 periodistas asesinados  * Cándido Ríos, ejecutado  * No seré el candidato eterno: AMLO  * El alcalde y el año de Hidalgo  * Portilla Bonilla, degradado  * El Malvado Doctor Tocino no adelgaza

Un tormento, esas 14 horas en que fue violada, lanzaron a María del Sol al infierno del duartismo, acusada de un secuestro que no cometió, de ser la “jefa guapa” de la banda, incriminándose, no por culpable sino por el terror y el miedo a morir y condenada a 24 años de prisión. Hoy está libre.

14 horas de agravio, sintiendo sobre sí el poder de otra banda criminal, la de los ministeriales, la de la AVI, el brazo ejecutor de la Procuraduría de Veracruz, hoy Fiscalía, que usa la fuerza para fabricar culpables.

Su caso retrata al gobierno infame de Javier Duarte, su desdén a la ley, el uso de la tortura para cuadrar sus coartadas, reprimiendo al débil, golpeando a mansalva, ultrajando mujeres y simulando que así se hacía justicia, y se hacía bien.

Siendo inocente, María del Sol Vázquez Reyes permaneció cinco años en la cárcel, luchando en los tribunales para probar su inocencia y apelando a la defensa de sus derechos humanos, violentados por los esbirros del entonces gobernador, hoy tras las rejas, procesado por el saqueo a Veracruz.

Vive su infierno desde el 11 de octubre de 2012, cuando la joven Natalia Olvera Ros fue secuestrada en Córdoba, Veracruz. Un comando, entre ellos dos mujeres, la asaltó esa mañana cuando salía de su hogar, ubicado en el número 3219-A, en la avenida 17, entre las calles 34 y 36, fraccionamiento Nueva Córdoba.

A bordo de su camioneta, una Toyota RAV, color blanca, Natalia Olvera iniciaba su marcha. No avanzó mucho. Fue interceptada por el comando armado.

Un sujeto se acercó al auto. Golpeó el cristal del vehículo. De inmediato, una de las tipas abrió la puerta de copiloto. En tres palabras la conminó a pasarse al asiento trasero. Portaba en la mano un arma. María del Sol no lo pensó.

“Quédate agachada”, le ordenó la tipa. Y si no lo hacía —le expresó— atentaría en su contra.

Se dejaron pedir 500 mil pesos. Era el rescate por la vida e Natalia. Y fue el precio que pagó con su libertad alguien tan inocente como Natalia.

A María del Sol Vázquez Reyes la detuvieron el 26 de octubre. El grupo táctico de la Agencia Veracruzana de Investigaciones (AVI), ya desaparecida, la trasladó a las instalaciones de la Procuraduría y más tarde al penal de máxima seguridad de La Toma, en Amatlán de los Reyes, en la zona Córdoba-Orizaba.

Se le seguía la causa penal 198/2012 en el Juzgado Primero de Primera Instancia de Córdoba. Y era inocente.

Para entonces ya había otros detenidos. A uno de ellos, Armando Lopez Fajardo, de oficio taxista, vecino de Río Blanco, le habían determinado auto de formal prisión. Faltaba de ser aprehendida la otra secuestradora.

Abogada de profesión, entonces de 27 años, madre de familia, María del Sol Vázquez Reyes fue imputada por secuestro agravado en contra de Olvera Ros, y como “probable responsable de delito de robo en agravio o del patrimonio de la empresa Transportadora y comercializadora ‘Maná’ ”.

Lo que siguió fue brutal. A lo largo de 14 horas fue violada y torturada, sintiendo a sus verdugos descargar su maldad, contra ella la inquina de los agentes ministeriales, hasta obligarla a admitir un delito que no cometió, aterrada ante un escenario peor, quizá su muerte si se resistía a admitir los cargos.

Por 14 horas estuvo incomunicada, en las manos de sus verdugos, la infamia y el alma criminal de quienes debían dar con el paradero, identificar plenamente, construir un caso sólido y creíble para hacerle justicia a la joven secuestrada Natalia Olvera Ros.

Sí, pero María del Sol era inocente. Nada tuvo que ver con el plagio.

Lo que hicieron fue demencial. A María del Sol le arruinaron la vida, mancillando su dignidad y vulnerando su cuerpo.

Apeló ante el Tribunal Superior de Justicia y el Poder Judicial duartista le dio la espalda, confirmando el auto de formal prisión.

Debió acudir a la justicia federal, que finalmente otorgó un amparo con el que fueron desechadas dos pruebas clave, una de ellas su declaración incriminatoria, aquella que le fue arrancada mediante tortura y violación sexual.

Ganó el amparo pero fue hasta que la Comisión Estatal de Derechos Humanos emitió —12 de mayo pasado— una recomendación al Poder Judicial de Veracruz que se allanó el camino a su libertad.

Así, la Tercera Sala Penal del Poder Judicial de Veracruz, pronunció una sentencia, absolutoria. Era inocente de los delitos que le fabricaron los agentes de la AVI. Y ordenó su libertad inmediata.

A los pocos días, el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Séptimo Circuito de Boca del Río emitió una resolución: la sentencia de apelación debía ser modificada, excluyendo al menos dos pruebas, entre ellas su declaración inicial. Se acreditó que por ser bajo tortura se violó el derecho a una defensa adecuada.

Un argumento de la defensa de María del Sol, presentado ante la Tercera Sala Penal del Poder Judicial de Veracruz, era el dictamen positivo de tortura. Se basó en el Protocolo de Estambul.

A la par, ofreció la recomendación de la Comisión Estatal de Derechos Humanos que determinaría la “ilicitud” de las pruebas contra María del Sol.

Fue determinante: la Tercera Sala reconoció la inocencia de María del Sol.

Volvió a nacer y así lo dijo. “Volví a nacer. Al principio no lo creí, y hasta ahorita veo a todos, la calle, la casa, y no soy consciente de que soy libre. Una parte de mí se sigue sintiendo en el lugar en el que estaba”.

En el penal de La Toma se unió los grupos de ayuda. Uno de ellos, “Rompiendo el silencio. Todas juntas contra la tortura sexual”, auspiciado por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, tomó su caso y lo potenció hasta lograr ejercer tal presión que se logró su libertad.

Cinco años después, vuelve a nacer. Es sobreviviente de violación sexual, de tortura y de la infamia de la policía ministerial duartista, que la confinó a una cárcel, al escarnio público, a una condena de 24 años de prisión, emitida por un juez infame y confirmada por el Tribunal Superior de Justicia, igualmente inmoral, donde la ley se tuerce y se encubre al torturador.

Era Felipe Amadeo Flores Espinosa el procurador de Justicia de Javier Duarte, y con él se movían los estrategas de la fabricación de delitos, su grupo táctico.

Uno de ellos, Enoc Maldonado Caraza, director de Investigaciones Ministeriales, juega con la vida de todos, invariablemente con coartadas que arrojan culpables inmediatos que al paso del tiempo, en el curso de los juicios, se van desgranando.

Fueron sus agentes, los de la AVI, quienes perpetraron aquel delito contra María del Sol Vázquez Reyes, 14 horas en sus manos, siendo víctima de violación sexual y tortura, incomunicada, saciando sus instintos animales y su condición bestial.

Si ya hay una resolución, si ya se admite la culpabilidad de los ministeriales, si ya se acreditó la tortura y la violación, mínimo el yunismo les debe aplicar la ley. Si es que no hay complicidad

María del Sol sobrevivió al infierno de Duarte. Y vive para contarlo.

No todos lo han logrado.

Archivo muerto

A su estilo, increpando y provocando, Cándido Ríos Vázquez irritaba a los hombres del poder, a Gaspar Jiménez, el que fuera alcalde y que en un desencuentro le soltó un cruzado y lo sembró; a Jorge Carvallo, el fidelista, hoy diputado federal, al que cuestionaba hasta el insulto; a Morena, Huerta, Cazarín, por el resultado de la elección que el pejepartido no pudo ganar. Hoy está muerto. Fue acribillado cuando viajaba con dos sujetos más, el ex agente municipal de Corral Nuevo y ex inspector de la policía de Acayucan, Víctor Arcelio Alegría, y su chofer, apodado “El Greñas”. Se hallaban en su automóvil, a unos metros del Oxxo de una gasolinera en Juan Díaz Covarrubias, municipio de Hueyapan de Ocampo, cuando los sicarios los rociaron de bala. Arcelio Alegría y “El Greñas” fallecieron en el lugar del ataque; Cándido Ríos seguía con vida. Lo trasladaba una ambulancia de la Cruz Roja cuando dejó de existir. De estilo torvo, provocador, polémico, Cándido Ríos, apodado “El Pavuche”, editó su propio medio, La Voz de Hueyapan, y era corresponsal de Diario de Acayucan. Hace 10 días, 13 de agosto, grabó un mensaje en video, subido a la red social Facebook, cuestionando a priistas y morenistas; hablando de sus limitaciones gramaticales pero de su prestigio entre la población; del engaño entre la clase política, y de su eterno enemigo, el ex alcalde Gaspar Jiménez, a quien señaló de tener Gusto por desaparecer personas. En un comunicado, la Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP), clarificó que Cándido Ríos estaba acogido al Mecanismo de protección a Periodistas dependiente de la Secretaría de Gobernación federal y que la CEAPP le otorgaba asesoría jurídica. Cimbra su muerte al yunismo, que ve así al segundo periodista asesinado en los nueve meses de gobierno de Miguel Ángel Yunes, cuando su conflicto con la prensa duartista crece. En seis años, desde el secuestro y muerte de Noel López Olguín, en 2011, hasta el crimen de Cándido Ríos, van 21 periodistas asesinados en Veracruz… A los Pinos o a “La Chingada”. Es la sentencia en Morena, que ve a su líder y dueño, Andrés Manuel López Obrador, definiendo que es suya la elección presidencial de 2018 o se retira. “Les adelanto, compañeras, compañeros, que yo me estoy aplicando a fondo, pero no voy a estar de candidato eternamente. Es a Palacio (Nacional), aplicarnos a fondo seis años para transformar al país, o a Palenque (donde se ubica su finca “La Chingada”), así. No es que ‘va la cuarta’, no, la tercera es la vencida. No la cuarta, ni la quinta”. Lo resume El Universal, al que tildó de “pasquín del sistema” y boletinero. Sus palabras las registra un video, transmitido por el diputado de Morena, Ariel Juárez, en redes sociales. Así que no será candidato eterno… Filosa la uña entre los alcaldes del sur. Su año de Hidalgo lo cumplen al pie de la letra, sustrayendo cuanto pueden de los ayuntamientos, agotando presupuestos en obras que sólo ellos ven, cerrando los ciclos contables con número que cuadren aunque la demanda de servicios no sea atendida. Uno de ellos, el de Las Choapas, Marco Antonio Estrada Montiel, se lleva entre otras cosas una impresora nueva. La pagó el ayuntamiento y fue entregada en su hogar, o donde a la empresa proveedora le indicaron que era su hogar… Pepenando migajas, el magistrado Francisco Portilla ya cacha lo que quieran arrojar. Aquel sueño de que Javier Duarte lo haría fiscal anticorrupción, o cabeza de la Sala Anticorrupción del Tribunal Superior de Justicia de Veracruz, terminó en un acto de comicidad. Anda de visitador en la Sala Regional del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, con sede en Coatzacoalcos, y seguro lo presidirá. O sea, lo mandaron al pantano cuando soñó ser el verdugo del yunismo y la coraza para encubrir al ex gobernador Javier Duarte, con el que se entendía de lo mejor. Seguro aquí tampoco dura. Dos veces fue alcalde de Córdoba y se fue antes de concluir; dos veces fue diputado y la misma evasión. Sustituye a la inefable Gladys de Lourdes Perez Maldonado, que además que no hay quien la soporte, por engreída y arbitraria, por acoso laboral, no soporta el calor del sur. Ni que hubiera nacido en un refrigerador… Seis días en huelga de hambre y el Malvado Doctor Tocino goza de cabal gordura. Ni un gramo se le ve que pierda en su farsa Javier Duarte. Y peor su show cuando uno de sus defendidos, Mauricio Audirac Murillo, le dice que si está en prisión es por sus robos y su voracidad, sin pedirle que abogue por él. Argumento barato el de Javier Duarte. No levantará su huelga de hambre hasta que sus ex colaboradores sean liberados y por lo menos Audirac le imputa que el corrupto es él, y que por el ladrón voraz, cerrándole el círculo legal, el yunismo apretó a la pandilla en pleno…

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