Por si acaso…
Por Carlos Jesús Rodríguez
31 de agosto de 2017

*Van 10 ejecutados en 4 meses
*Secuestros y “balas perdidas”

HASTA LOS años ochenta era “regla de oro” entre grupos delincuenciales –llámense delincuencia organizada o “autorizada”- no meterse con la familia y, mucho menos, con niños. Hijos, esposa y padres eran sagrados, y quienes violentaban ese principio pagaban las consecuencias, pero la norma fue rota en 1989 cuando el, entonces, “jefe de jefes”, Miguel Ángel Félix Gallardo –que aún sigue en prisión por la muerte del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar-, pagó al venezolano Enrique Rafael Clavel Moreno para que sedujera a Guadalupe Lejía, esposa de Jesús Héctor Palma Salazar, el llamado “Güero Palma”, uno de los líderes del Cártel de Sinaloa de aquellos tiempos, lo que logró a base de engaños llevándosela a San Francisco, Estados Unidos donde la asesinó y decapitó, enviando la testa de la dama en una hielera al capo que, tácitamente enloqueció. Tres días después de aquel monstruoso acontecimiento, Chávez Moreno se llevó a Venezuela a los hijos de Palma Salazar, de cuatro y cinco años de edad, respectivamente, para arrojarlos desde el puente La Concordia, a 150 metros de altura, en Táchira, municipalidad de aquella nación, según relataron los medios informativos de la época, lo que desató una ola de levantones y ejecuciones de presuntos involucrados que a la fecha no cesan, y en donde, muchas veces, la familia ha pagado las consecuencias de los actos cometidos por los parientes. El “Güero Palma” fue, finalmente, detenido tras la caída de la avioneta en la que se transportaba, purgó unos años en México, fue extraditado a Estados Unidos y, nuevamente, regresado al País donde enfrenta acusaciones de homicidio pendientes.

Y DE esos brutales crímenes donde los menores –o la familia- pagan las consecuencias, Veracruz no ha sido la excepción, ya que en meses y semanas recientes la ejecución de niños al lado de sus padres ha conmocionado a una sociedad que está perdiendo la capacidad de asombro, ante la indolencia de autoridades que se cruzan de brazos argumentando que se están matando entre delincuentes, y parecieran exclamar (emulando ese párrafo de “El Diablo Mundo” de José de Espronceda): “Que haya un cadáver más ¿qué importa al mundo?”. Y es que apenas la noche de este martes, un menor de edad falleció a consecuencia de las múltiples heridas que recibió cuando acompañaba a su discapacitado padre, Tito Sandoval, asesinado cuando vendía discos en el centro de Ixhuatlán del Sureste. El niño, de 9 años de edad recibió varios impactos de bala, y aunque de momento sobrevivió al ataque, murió horas después, siendo el segundo en menos de una semana, ya que el domingo pasado una niña de 5 años fue atacada en el estacionamiento de una plaza comercial de Córdoba cuando se encontraba en compañía de su padrastro y madre en el interior de un vehículo. Y aunque el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares asegura que los inocentes son alcanzados por las balas debido a estar cerca de delincuentes y a la falta de cuidado de sus padres, no siempre ha sido así en una Entidad flagelada por secuestros e indiferencia oficial.

COMO BIEN se recuerda, el pasado 24 de Abril fueron encontrados, en la comunidad “Las Marianas” del municipio de Tantoyuca, los cuerpos sin vida de la maestra Yarú Missuri Arrieta Fuentes y del menor, Luis Ángel Rivera Cruz, de apenas 6 años de edad. Ambos habían sido secuestrados el jueves 6 de ese mes junto con el profesor Pedro Rivera Mejía y Augusto Rivera Martínez, asesinados horas después del plagio. Por la maestra y el menor los plagiarios pidieron rescate que la familia no pudo pagar y, por lo tanto, los mataron. A la fecha no hay detenidos y la investigación sigue empantanada como muchas otras, y no es el único caso: el pasado 24 de Junio la sociedad se conmocionó ante la ejecución de una familia de seis en Coatzacoalcos, entre ellos 4 menores cuyos cadáveres quedaron amontonados en una casa ubicada en la calle Emiliano Zapata de la colonia Nueva Calzada de esa ciudad. Tras el crimen fue detenido un presunto capo en puerto México, mientras que del supuesto autor material se dijo que fue acribillado cuando se enfrentó a la autoridad, lo cual convierte en ambigua la investigación y deja muchas dudas, pues se desconoce el móvil de tan horrendo crimen. El 7 de este mes, luego de ser trasladado al puerto de Veracruz tras la herida de bala que recibió en la cabeza durante el atentado que costó la vida a su padre, y heridas menos graves a su madre y hermano -en el estacionamiento de Home Depot de Córdoba-, Jaden, un menor de cuatro años falleció, mientras que su hermano Lian, de 15 años, y su madre Aracely se recuperan paulatinamente de las heridas. Se dijo que el padre Mario Rosas Muñoz era integrante de la Marina Armada de México, pero la institución se deslindó argumentando que se trataba de un homónimo. Como fuere, en este caso, también, las investigaciones no prosperan, y acaso jamás se sepa el móvil.

ESE MISMO día, sobre el río Palas de Ixhuatlancillo, fue encontrado el cuerpo de una menor de 16 años que había sido secuestrada el día anterior, y al no cumplirse las expectativas del rescate –al parecer 1 millón y medio de pesos- fue ejecutada. Identificada como Daniela G C, la adolescente había sido plagiada por sujetos armados cuanto salía del telebachillerato de aquella localidad, cuya identidad se desconoce. Y un caso más: apenas este martes trascendió el hallazgo de 2 personas ejecutadas en el municipio de Ilamatlán, en el norte del Estado. Se trata de un hombre y una mujer, ambos adolescentes, cuyos cuerpos fueron encontrados la noche de este lunes. Hasta el momento las 2 víctimas se encuentran en calidad de desconocidos, sin embargo, se reportó que podrían tener relación con el secuestro registrado la noche del pasado viernes en Tantoyuca, donde fue plagiada la hija del conocido doctor Amin Mustafá, resultando herido el joven Alejandro Williams Torres, hijo del rector del COLVER y presidente del Colegio de Abogados en la Huasteca Alta.

COMO SE puede observar, en la mayoría de casos –a diferencia de lo que dice el Gobernador-, los ejecutados son menores cuyos padres no han podido pagar el rescate que exigen sus captores, aunque en otros, tiene razón, fueron alcanzados por balas que no eran dirigidas a ellos, pero como fuera, lo importante es que esos hechos no deberían suceder si existiera un Gobierno preocupado por la seguridad de los gobernados que, al fin de cuentas, para eso se pagan los impuestos, y no para viajes y precampañas anticipadas. Así de simple. OPINA carjesus30@nullhotmail.com