Si bien Andrés Manuel López Obrador mantiene en estricta disciplina a las huestes de su partido y se enrumba como candidato de MORENA a la presidencia sin oposición interna en ese partido, lo que le da ventaja sobre los de enfrente, falta mucho por andar y el tramo entre estos días y el de la jornada electoral de julio de 2018 puede acarrear verdaderas sorpresas en el ramo electoral. Lo cierto es que en el PAN existen nubarrones de inconvenientes escisiones en sus filas porque Margarita Zavala es una auténtica piedra en el zapato cuando exige “piso firme” y alude a candidaturas independientes. Por el lado del PRI, su posición de debilidad pudiera tornar de condición si logran unificar criterios, las estrategias que diseñen harán su trabajo; y por el lado del PRD, su designio es agarrarse de lo que puedan con tal de no perder el registro. La paradoja de este proceso radica en el papel de los partidos pequeños cuyo aporte pudiera definir la elección presidencial.