No requiere ser abogado para deducir diferencias entre el status jurídico tipificado para la señora Xóchitl Tress, ya en libertad, y los reos de cuello blanco que purgan con cárcel delitos que se le imputan. Culpas diferentes, procesos diferentes; cuán cómodo resultaría para quienes abusan de la autoridad conferida para robar el recurso público devolver lo robado y salir en libertad. No se descartan torpezas en el poder legislativo a la hora de diseñar los proyectos de ley que aprueban, pero tampoco es dable atribuirles demencia como para de esa manera fomentar la corrupción. La señora Tress salió de la cárcel porque devolvió lo recibido producto de dinero ilícitamente conseguido, pagó la multa y mereció sanción; si en su desempeño como Directora de Espacios Educativos hubiera cometido irregularidades otro hubiera sido el resultado.