Rúbrica
Por Aurelio Contreras Moreno
15 de agosto de 2017

Finalmente comenzó a difundirse la información que permanecía resguardada sobre la implicación de políticos mexicanos en el caso de fraude y pago de sobornos de la empresa brasileña Odebrecht.

De acuerdo con la información difundida por la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, la clave del presunto pago de sobornos es el ex director general de Pemex Emilio Lozoya Austin, quien habría recibido cerca de diez millones dólares de Odebrecht para favorecer sus actividades en México, teniendo como base de sus operaciones el estado de Veracruz.

Según esto, durante la campaña presidencial de 2012, Odebrecht realizó una transferencia por tres millones 140 mil dólares a una empresa ligada a Emilio Lozoya, quien en ese momento fungía como coordinador de Vinculación Internacional del entonces candidato del PRI Enrique Peña Nieto.

La transferencia fue realizada desde la cuenta 244006 del Meinl Bank, ubicado en la isla caribeña de Antigua –un conocido paraíso fiscal-, a nombre de, para no variar, una empresa “fantasma”: Innovation Research Engineering and Development Ltd, usada por Odebrecht para pago de sobornos en Latinoamérica, según refiere Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

De acuerdo con el reporte periodístico, publicado también en el portal Animal Político, esa misma cuenta fue usada entre octubre de 2010 y febrero de 2011 para transferir casi un millón de dólares a otra empresa “fantasma”, Blunderbuss Company SA de CV, establecida en la ciudad de Poza Rica, Veracruz.

Según Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, detrás de esta empresa fachada “opera una red de prestanombres vinculada al gobierno veracruzano cuando fue encabezado por Javier Duarte”.

Además, con base en el testimonio de uno de los implicados en los sobornos, el ex director de Odebrecht en México, Luis Alberto Meneses Weyll, en marzo de 2012 Emilio Lozoya le solicitó cinco millones de dólares “como pago por haberlo auxiliado en el posicionamiento de la compañía en Veracruz, en donde Odebrecht asentó su base de operaciones”.

En este mismo espacio se ha detallado con anterioridad la estrecha relación de Odebrecht con las dos anteriores administraciones del estado de Veracruz, que le abrieron todas las puertas posibles a la empresa brasileña para que se instalara a hacer negocios en la entidad, siendo su inversión estelar la planta Etileno XXI en Nanchital, en cuya construcción se invirtieron cinco mil 200 millones de dólares, así como su participación en Grupo MAS, la concesionaria del servicio de agua potable en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río-Medellín.

Las nuevas revelaciones sobre el gigantesco fraude de Odebrecht finalmente han tocado tierra en Veracruz a plenitud, pues las primeras transferencias a la fantasmagórica Blunderbuss Company se realizaron en octubre de 2010, siendo gobernador todavía Fidel Herrera Beltrán, quien meses antes, en mayo de ese mismo año, firmó el contrato con la compañía brasileña para la construcción de Etileno XXI.

Asimismo, el resto de las transferencias se realizaron en 2011, ya con Javier Duarte como mandatario, y cuyo gobierno, además de estar implicado con la empresa “fantasma” Blunderbuss Company, favoreció a Odebrecht a través de sus filiales, como el mencionado Grupo MAS, así como la Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa, con la que la administración duartista se asoció en 2013 adquiriendo el compromiso de pagarle 355 millones 795 mil 600 pesos por construir una presa en el río Los Pescados, obra que nunca se llevó a cabo.

En los actos de corrupción de Odebrecht en México, todos los caminos pasan por Veracruz.

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