No las tiene todas consigo el presidente Peña Nieto, en los hechos desde su ascensión a la presidencia han sido una tras otra las circunstancias adversas, ya por error de operación, ya porque la presión social se ha venido acumulando y en cualquier momento emergen. La casa Blanca, Ayotzinapa, Tlatlaya, la infortunada fotografía con gobernadores que ahora pisan cárcel, el Paso Express, son acontecimientos registrables para la historia del sexenio y la del país. La condena del gobierno mexicano hacia lo que ocurre en Venezuela no es amor a la democracia sino acuerdo previo con el gobierno de Trump, por razones que no se dan a conocer. Pero en su desesperación Trump ha ido más lejos al difundir el supuesto reconocimiento a su política migratoria por parte del gobierno mexicano, que sale a negar esa especie, no hubo tal llamada. Hubiera sido el colmo de la servidumbre si así hubiera sido.