Viernes contemporáneo
Por Armando Ortiz
15 de Agosto de 2017

Poco a poco la idea de que Sara Ladrón de Guevara, irremediablemente tendría que repetir como rectora de la Universidad Veracruzana, se disipa; hasta hace unas semanas, quizá meses todo indicaba eso. Sin embargo, poco a poco han ido saliendo notas y reportajes sobre los manejos turbios de Sara Ladrón a su paso por la rectoría de la UV. Los manejos turbios en el presupuesto de Comunicación Social, donde se otorgan convenios de publicidad a comunicadores que no lo son, o comunicadores fantasma. Está también el escándalo que se ha revelado sobre la manera discrecional como se entregan las plazas de maestros, dando preferencias a cuestiones políticas y de amiguismos. Está también el tema de como Sara Ladrón y Tula Guerrero, durante estos cuatro años, se estuvieron repartiendo presupuesto y prebendas. Señala Luis Velázquez Rivera que una de las últimas fue el acomodo de Katia Guerrero, sobrina de Tula. A todo esto, hay que sumar el agachismo de Sara, su sometimiento a las promesas y mentiras de Duarte, y su ineficacia y cobardía para poner orden a académicos aviadores, y la contratación de sujetos con problemas de alcoholismo en áreas muy sensibles de la UV. Pero todavía más, por fin le surgió un contendiente de altura, que incluso la supera, el Dr. Ragueb Chaín, que sobre universidades parece que lo sabe todo.

¿10 años de cárcel para Bermúdez Zurita? Se nos hacen pocos

Arturo Bermúdez Zurita fue una sombra permanente durante los seis años que estuvo al frente de la Secretaría de Seguridad Pública. Las acusaciones en su contra inician con la colusión que tuvo esta dependencia con el crimen organizado. Los delegados de Bermúdez Zurita en cada zona de Veracruz eran sus operadores y contactos con la delincuencia. Las patrullas de SSP levantaban personas que después eran desaparecidos. Casos hay muchos, el más emblemático, el del joven cantante Gibrán Martiz; las evidencias señalan que fue el mismo Bermúdez quien se ocupó de la muerte del joven; el padre del joven, quien ha presentado esas evidencias, lo señala directamente. A todo esto, hay que sumar las muchas empresas que abrió para lavar su propio dinero, además del encubrimiento a Javier Duarte. Bermúdez Zurita confesó haber custodiado el dinero ilícito que le llegaba al exgobernador. Y todavía quedan acusaciones. De modo que diez años de cárcel se nos hacen pocos para un delincuente de su calaña. Al rato nos van a salir que a Duarte le van a querer dar lo mismo.

López Obrador, la obsesión de Enrique Ochoa; hasta vendería su alma al diablo por no verlo presidente

La obsesión de Enrique Ochoa, presidente nacional del PRI, por Andrés Manuel López Obrador ya es enfermiza. Enrique Ochoa, como buen “Clavillazo” de la política, ve a López Obrador por todos lados y no pierde oportunidad para echarle la culpa por todos los males que acaecen a este país. En cada entrevista que le hacen, López Obrador es el enemigo a vencer, el enemigo de México, el que quiere convertir este país “maravilloso” en otra Venezuela. El colmo de todo esto es que su obsesivo encono lo quiere trasladar a todos los mexicanos y ahora dice que todos los mexicanos van en contra de López Obrador, y hay que hacer lo que sea necesario para evitar que tome la Presidencia. Lo que olvida este “Clavillazo” bufo es que Andrés Manuel López Obrador tiene más seguidores en este momento, que todos los priistas unidos o desunidos. Por eso hasta ruega a Dios que los panistas se unan con el PRI y con el PRD y con quien quiera, todo con tal de evitar que López Obrador gane las elecciones en 2018. Vaya, si se le presenta Mefistófeles a Ochoa Reza, hasta su alma le vendería por no ver a su obsesión en la silla presidencial. ¡Que lo lleven a un psicólogo!

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