Al gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, la PGR le pisa la sombra ante las múltiples evidencias de su explosivo enriquecimiento  y por pecados de cuya factoría poco a poco se irán conociendo sus causas. Un gobernador que no se entera de lo que hace su Fiscal, Edgar Veytia, preso en los Estados Unidos acusado de narcotráfico, ni mueve un dedo para aplicar la normatividad al alcalde de San Blas, el famoso “Layín”, Hilario Ramírez Villanueva,  con observaciones de auditoría por decenas de millones de pesos no solventados. Sandoval Castañeda pronto estará en la escena del teatro nacional de la corrupción.