Por Gonzalo Ortega Pineda

Ante lo incidentes de violencia suscitados en Xalapa y en el estado de Veracruz, muchas personas, viendo la incapacidad de las autoridades han pensado en buscar soluciones, por desgracias las soluciones incluyen desde mi perspectiva mucha más violencia, ya que se basan en pedir permiso a las autoridades para portar armas, esta petición está haciendo eco en muchas personas, pensando que las armas son la solución ante el trabajo ineficiente de las autoridades. No profundizarte en términos legales, para eso los abogados deberán hacer su trabajo. Pero desde la visión social, pienso que las armas solo causarán más problemas, no es una solución, solo es un paliativo a un problema más profundo, este problema no inicia en las calles, tampoco inicia con la corrupción, la falta de aplicación de las leyes, tampoco que los gobernantes y autoridades no hagan bien su trabajo, mucho menos que el crimen organizado este infectado nuestra sociedad, sea la causa que sea, el problema de la inseguridad, corrupción, violencia, etc. No inicia con lo antes citado y tampoco se soluciona con la ley del más fuerte y mucho menos que cada uno de nosotros tenga los permisos para portar un arma.

Imaginemos por un momento, que pasaría si las armas llegan a manos de personas que por todo buscan un pleito, que pasaría si estas armas llegan a manos de alguien estresada por el estilo de vida que tenemos, a una persona desesperada por que no se han cumplido sus objetivos, en manos de cualquier persona que por algunos momentos puede perder el menos común de los sentidos y en estos momentos se topa con otra persona que lo insulta, lo hace enojar, claro ambos están en el mismo nivel de estrés y desesperación, ninguno de ellos es un delincuente, pero si tienen un arma, no quiero imaginar si todas las variables se unen para que suceda un accidente, no todos estamos preparados para manejar armas, para ocultarlas de los miembros más jóvenes de la familia, recordemos que en cualquier momento, los accidentes pueden pasar, por estos motivos no estoy a favor de las armas.

Si realmente buscamos una solución a los problemas, debemos dejar de buscar paliativos para el enfermo terminal, las preguntas que me surgen son las siguientes, posiblemente derivado de estas surjan más, la primera es ¿Qué motiva la corrupción?, ¿Qué motiva que los jóvenes entren en el crimen?, ¿Qué hace que las autoridades y los abogados no apliquen las leyes a los delincuentes? Querido lector, analicemos y busquemos la solución en lo más profundo de las preguntas, la respuesta está en nosotros, no en los políticos, si en cada uno de los miembros de la comunidad realizamos acciones que marquen un cambio día a día, podemos ir mejorando, eso si poco a poco, nuestro ostil entorno en uno más amigable, en uno donde prediquemos con el ejemplo a las futuras generaciones, en uno donde no enseñemos y aplaudamos a la persona que busca como infringir la ley, el que busca engañar para lograr sus objetivos personales, el que copia en un examen, el que roba información para usarla a su favor, debemos cambiar como sociedad, debemos dejar de aplaudir estos actos, para lograrlo la ética es uno de los valores que debe predominar, no mentir, no buscar pasar por encima de los demás, debemos educarnos y educar a los jóvenes para que la sociedad cambie, no podemos culpar al gobierno, si este se encuentra colmado de personas con una escala de valores poco favorables para la convivencia en una sana sociedad, no podemos permitir que ellos arreglen las cosas, nosotros en nuestras casas debemos vernos en el espejo y preguntarnos que estoy haciendo para que mi comunidad mejore, que hago para ayudar a mi prójimo, cuales  el ejemplo que le quiero dar  a mi hijo, sobrino, nieto, o cualquier joven. Pensar cómo mejorar, es el primer paso y no es el único, pero por algo debemos iniciar.

Esta noche antes de acostarte reflexiona y piensa, si tú en todo el día tus acciones fueron éticas, no mentiste, cuidaste de los demás, si la respuesta es un si, felicidades ya tienes lo inicial para cambiar, no el mundo, pero si tu mundo.

No intentemos cambiar el mundo, solo mejoremos nuestro entorno inmediato y con eso, el camino al cambio, está iniciando.