¿Hay disputa entre una legislatura “autónoma” y un gobernador consciente de que la violencia se extiende hasta en las vaquilladas o peleas de gallos y decide vetar la Ley de Protección Animal? La experiencia histórica sugeriría más bien la puesta en escena de una obra de teatro diseñada para dejar contento a todos los actores, y obviamente, si es posible, también al público. En la trama, la Legislatura demostrará una pretendida “autonomía” remitiendo de nuevo sus reformas al Ejecutivo y éste, que no está de acuerdo en la violencia contra los animales, se verá obligado a publicarla en apego al mandato constitucional así establecido. Si esto no se ajusta a la realidad, entonces el diferendo entre Poderes reflejaría ausencia de coordinación, o falla el Secretario de Gobierno o falla el coordinador panista en el Congreso local.