Dialogando

Por Abel Domínguez Camacho

La Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana puso término al proceso de designación de rector, han designado a la Dra. Sara Ladrón de Guevara, para el periodo que comprende del 1 de septiembre de 2017 al 31 de agosto de 2021; en el camino quedaron otros aspirantes, destacan por su participación en la fase final, el Dr. Jorge Manzo Denes y la Dra. Rosio Córdova Plaza, mi felicitación para ellos, ojalá que solamente sea una etapa más en esa búsqueda y sus inquietudes se vean plasmadas en su día a día, ahora vigilantes del quehacer universitario. El 2021 llegará rápido.

La rectora, que tomará posesión este viernes, previamente presentará el último informe de labores, mismo que, se entiende, deberá hacer referencia a los cuatro años de su rectorado, una especie de recuento de los logros de su administración; quiero pensar qué en este ejercicio informativo, aprovechará la oportunidad para hacer un rápido análisis comparativo de los indicadores que dieron cuenta de cómo recibió la universidad y, de cómo cierra este primer periodo rectoral a su cargo. El Consejo Universitario General (CUG) aplaudirá dicho análisis, si no lo tiene contemplado, bien valdría la pena solicitar a la Junta de Gobierno que lo haga público, fue la base para su decisión final.

También, mañana mismo, antes del informe de labores, deberá presentar su propuesta para quienes ocuparán el cargo de Secretario Académico y Secretario de Finanzas, “ratificada” la rectora por sus méritos, ratificados los nombramientos en ciernes por su contribución, de otro modo, no se puede entender.

El viernes la Dra. Sara Ladrón de Guevara tendrá, frente al CUG, una segunda oportunidad para hacer un pronunciamiento enérgico hacia el gobernador para que ya le pague a la universidad los recursos que se le adeudan; no es momento de mirar con tristeza el futuro de los niños y jóvenes por la situación de bancarrota, no es momento de agradecer al gobierno en turno. La comunidad universitaria espera mucho y más de ella, por el solo hecho de haber pasado ya un primer periodo, cuatro años, a la espera como si fuera una dádiva. Hay que ser exigentes ante el gobierno del estado, es un derecho ganado por la institución y una obligación de aquél. Nada ha sido gratis, son muchos años de trabajo de los docentes, investigadores y personal administrativo, es momento de dar un golpe en la mesa.

Es un honor ser rector de la Universidad Veracruzana, también es una gran responsabilidad y es, la oportunidad de colocar a la universidad en un lugar importante del listado de universidades del país y del mundo; supongo que será fácil bordar sobre los logros de estos últimos años, el nuevo programa de trabajo rectoral va en caballo de hacienda sobre el Plan General de Trabajo (PGT) 2030 elaborado por la presente administración rectoral y, solamente tendrá que realinearse con los nuevos Planes de Desarrollo, Nacional y Estatal. Acoto, las metas planteadas en el PGT 2030, no permiten hacer ningún tipo de proyección, al menos a mí me parece, no podremos seguirle el hilo, éstas no se manifiestan en números precisos, son solamente pronunciamientos que dan cuenta del estado que guarda actualmente la UV.

Hoy se tiene la oportunidad de presentar directamente al Congreso Local, las propuestas de modificación a la Legislación Universitaria, en tanto así lo exija el entorno sociopolítico, las tendencias en materia educativa y de infraestructura y, las recomendaciones de las instancias evaluadoras; después de cuatro años, debe existir un paquete de propuestas en el escritorio del abogado general, esperando para que la próxima semana dicho paquete se presente al pleno del Congreso.

La rectora tiene la oportunidad de ser incluyente, considerando en su programa de trabajo, los aspectos rescatables de las propuestas expuestas por los otros dos finalistas y, ser incluyente, invitándolos a participar en la estructura de la institución, hay que tomar en cuenta que participaron por el bien de la universidad, la decisión de incorporarse será de ellos; lo cortés no quita lo valiente.

Durante el último informe de labores y la toma de posesión, el CUG tiene también, la obligación y la oportunidad de manifestar, respetuosamente, sus inquietudes, sus preocupaciones y sus propuestas; es el máximo órgano de gobierno de la universidad, es el espacio propicio para hacerse escuchar, son dos días seguidos de sesiones, si bien es cierto que las tipifican como solemnes, nada pasa con romper las formas.

Comunidad universitaria se tienen cuatro años para proponer nuevos mecanismos de elección de rector, para proponer un libro blanco reluciente, no esperen hasta el último momento. A trabajar en lo que sigue. Me fui.