Por si acaso…
Carlos JesúsRodríguez Rodríguez
03 de agosto 2017
*Fallas en comunicación oficial
*Medios no deben ocular verdad

SI ANTES se advertía un velado rompimiento del Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares con los medios de comunicación –sobre todo aquellos que no le adulan-, el discurso que pronunció este miércoles ante el Comisionado General de la Policía Federal, Manelich Castilla Craviotto –y ante algunos jefes navales y castrenses que operan en la Entidad- puso en evidencia que el distanciamiento del titular del Ejecutivo con la prensa crítica es real, y peor aún, colocó al gremio en un escenario de alto riesgo ante las fuerzas del orden o, incluso, ante la delincuencia en todas sus ramificaciones. Y es que la perorata yunista bien podría traducirse en una frase: -para el Gobierno de Veracruz la prensa es un estorbo-, y no faltará quienes le tomen la palabra y le conviertan el Estado un infierno, tal como ocurrió en el sexenio de Javier Duarte de Ochoa con más de 19 comunicadores ejecutados y al menos seis desaparecidos, lo que no abonará, positivamente, a su gobierno.

Y ES que eso de culpar a los medios de comunicación de la violencia que se vive en el Estado tan solo por retratarla en toda su crudeza, es una salida que se antoja desesperada. Es indiscutible que la prensa actúa como cauce entre las personas y la autoridad, y que las necesidades, problemas y esperanzas de la ciudadanía pueden ser llevados por los medios a los gobernantes. Maquillar y ocultar la realidad de un Estado o País no es la mejor estrategia para cambiar o mejorar las cosas. Lo único que logran los gobernantes con ello es su propia satisfacción ególatra, mientras el pueblo sigue sufriendo el peligro de salir a la calle y morir o quedar herido por una bala perdida, ser asaltado, secuestrado o extorsionado. Los veracruzanos y mexicanos en general no comen cuento fácil, y exigen al Gobierno ser transparente y honesto, y acaso por ello la prensa no debe guardar silencio cómplice, por el contrario, es necesario seguir diciendo la verdad ante la fatalidad que estamos viviendo.

TAL VEZ el mandatario se niega a reconocer que la ausencia de diálogo directo entre gobierno y sociedad, es la mayor deficiencia en un régimen democrático, y cuando eso sucede suele ser sustituida a través de la prensa. Por ello lo dicho ante altos mandos de la Policía Federal, el Ejército y Marina cuando reprocha que el reconocimiento a sus acciones de gobierno, prácticamente, nunca llega, “porque es mucho más sencillo destruir con un comentario, con una expresión, con una pluma lo que hacemos las instituciones públicas en beneficio de la seguridad” o “es mucho muy sencillo tomar una computadora y escribir o subir a la red un comentario negativo en contra de la policía que tomar un arma, un radio, subirse a una patrulla, irse a la carretera, comer donde se pueda, dormir si se puede, y enfrentar a una delincuencia que tiene armas, que tiene poder, y que no tiene corazón y no tiene conciencia”, es como decirle a los responsables del orden: -ustedes están trabajando bien, pero la prensa no los quiere y por eso los golpea-, es como ofrecer patente de corso a futuras agresiones de las fuerzas del orden o de la propia delincuencia en contra de los medios.

RESULTA SUMAMENTE grave que con su arenga ante los cientos de policías Federales, militares y navales, el Gobernador quisiera convencerlos de que él está de su lado y que es aliado, pero que es la crítica, la pluma, los comentarios groseros quienes no reconocen su trabajo. De entrada, el discurso pareciera buscar predisponer a la Policía Federal ante la prensa crítica, lo que no abona a generar un clima de cordialidad y seguridad para los comunicadores, por el contrario, abre la puerta a una posible línea dura que intimide y amedrente a los comunicadores en el ejercicio de su actividad, y esto podría en corto plazo comenzar a resentirse en el trato que se da a los periodistas y fotorreporteros durante operativos que realizan estas corporaciones policiacas, y de ahí extenderse a todos quienes ejercen la crítica. Hay versiones, incluso, de que más de tres empresarios periodísticos estarían siendo investigados por enriquecimiento ilícito.

Y UNO se pregunta: ¿Por qué tanta insistencia en demostrar que el gobernador está del lado de la Policía Federal, que él sí reconoce su trabajo? ¿Será porque a los pocos días del crimen del ex coordinador de la Policía Federal EL UNIVERSAL dio a conocer que Camilo Juan Castagné habría llegado muy cerca de descubrir los nexos de algunos grupos huachicoleros con empresarios y políticos que les brindan protección en Veracruz, entre los cuales se aludía, incluso, por su nombre a algunos?. Qué bueno que el nuevo Coordinador de la Policía Federal en el Estado, Francisco Israel Galván Jaime -designado en sustitución de Camilo Juan Castagné, asesinado en Cardel el 24 de Junio pasado-, aclaró que trabajan “para buscar justicia, no venganza”.

TAL VEZ el Gobernador desearía que se oculte la realidad que enfrenta Veracruz con un promedio de 9 a 12 ejecutados diariamente, entre ellos mujeres y adolescentes. Quizá no desea que trascienda que el robo de automotores durante el primer semestre de este año se incrementó en 19.6 por ciento respecto al mismo periodo de 2016, elevándose, también, en 47.5 por ciento el índice de este tipo de ilícitos con uso de violencia, o que las denuncias de seis delitos del fuero federal y común aumentaron 43.85 por ciento hasta llegar a 16 mil 312 carpetas de investigación, cuando en el mismo periodo de 2016 solo fueron 11 mil 339. O que en homicidios la cifra pasó de 518 denuncias en 2016 a 1022 en 2017, lo que representa un aumento de 197 por ciento, mientras que en secuestros las carpetas pasaron de 50 a 88, crecimiento inusitado que siguió en aumento en Julio.

TODO ESO y más no se puede ni se debe ocultar como desearía el Gobernador Miguel Angel Yunes, pero, por supuesto que se puede –y se debe reconocer- a las distintas instancias cuando dan un golpe a la delincuencia, rescatan un secuestrado, detienen a una banda de extorsionadores, plagiarios o huachicoleros o capturan a un importante jefe delincuencial, pero para ello se requiere que funcione su oficina de comunicación social, que el propio gobernante se baje de la nube e informe logros; que deje de ver a la prensa como enemiga, y que respete el trabajo de los comunicadores, porque no se puede exigir respeto sino se está dispuesto a darlo. Veracruz no requiere de un Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, tampoco un Mahatma Gandhi, sino de un gobernante responsable que asuma su función y tolere la de otros. Así de simple. OPINA carjesus30@nullhotmail.com