Perfilando

Por Iván Calderón

03 de agosto de 2017

  No queda la menor duda que la criminalidad y la pobreza son los mayores enemigos de Veracruz.

  La neta.

  El narco, los secuestros, los robos a casas habitación, las extorciones y las ejecuciones, difícilmente terminarán si tanto sociedad y gobierno no se unifican alrededor de esta problemática.

  Quizá desesperado o en medio de la ofuscación, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares trató de defender lo indefendible, señalando que es muy fácil criticar que hacer el trabajo propio.

  Y es cierto, don Miguel tiene toda la razón.

  Sin embargo, el mandatario de estado en vez de increpar a la sociedad y a la prensa  veracruzana, debe de invitar a cerrar filas en torno a este cáncer social y recuperar así la luna de miel que vivía no con los medios, si no con los diferentes sectores poblacionales.

  Ya no es la prensa quien reclama o señala el cese a los hechos violentos. Son los mismos veracruzanos los que ya no aguantan esta situación y se encuentran saliendo a las calles a manifestarse contra sus autoridades.

  Las y los veracruzanos ya reprochan la inacción de sus gobernantes (incluido a Yunes Linares) tal y como pasó en San Andrés Tuxtla, luego del secuestro y ejecución de una conocida empresaria local.

  Del hampa y del crimen todos estamos hasta la madre, y lamentablemente si no se hace algo en el Gobierno del Cambio, este asunto le puede pegar en el contexto electoral en el 2018, siendo aprovechado por el Movimiento de Regeneración Nacional que contrario a los del PRI, ya están listos para la próxima batalla.

  Pero don Miguel aún está a tiempo y tal vez sea el momento del canje de estafeta en sus asesores o el cambio de mandos en la Secretaría de Seguridad Pública.

   Innegablemente, aún se está a tiempo para la renovación de su estrategia.

   Se tiene que decir, la inseguridad atenta contra el desarrollo de la entidad, por lo que es necesario continuar esta lucha sin tregua para recuperar los espacios perdidos.

  De esta manera, mientras las instituciones tienen que seguir intransigentes contra los delincuentes, los veracruzanos nos tendremos que incluir en esta batalla, respetando la ley y minimizando los índices de corrupción.

  El crimen y la marginación son aún los dos grandes retos de Veracruz, y con los rasgos de una tregua sin cuartel, Yunes Linares debe de convocar a la participación social y no simplemente centrarse en los reproches públicos.

  Y es que bajo una verdad social, las instituciones de seguridad están siendo incapaces para proteger a los ciudadanos. Pero, con la profesionalización de los cuerpos policiacos, Yunes está sentando las bases para consolidar una policía fuerte y eficaz.

  Ante esto, se tiene que reconocer que el de Soledad de Doblado jamás ha titubeado o evadido su propia responsabilidad. Al contrario, Yunes sabedor que aún falta mucho por hacer, ha tomado con gran seriedad este tema el cual al parecer, será su mayor desafío.

  En fin, Miguel Ángel Yunes Linares debe de dejar atrás las recriminaciones. El jefe de las instituciones de Veracruz necesita de la participación social y de la unidad de un estado que ha sido lastimado por 12 años de fatalidades y que no están dispuestos a soportar otros 2 más.

  Yunes necesita de todos, de amas de casa, empresarios, campesinos, trabajadores, taxistas, empleados de gobierno, en fin, de todos los buenos que vivimos en Veracruz, incluidos (aunque haga muecas) de los medios de comunicación.

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