Mole de gente
Por: Virginia Durán Campollo
18 de septiembre de 2017

Quien abusa de una mujer es un cobarde. Saben que tienen más fuerza  y por ello las ultiman. Más indignos los que lo hacen, en grupos de más de tres. Con vileza, poseen el objeto de su deseo a la fuerza. No pueden por sus limitaciones de otra manera. Se agotan los calificativos para estos rufianes, que se debieran castigar con todo  rigor. El tema es recurrente, desgraciadamente, y no hay avances al respecto. Nuestra sociedad machista y misógina, es el caldo de cultivo para la masacre. Los horrendos crímenes al respecto, tienen asignatura pendiente. Ya es de más repetir todo, en lo que las mujeres somos anuladas. Esa equidad que no es cierta y solo se usa políticamente. Los daños que se infringen  son irreparables. He trabajado con mujeres violadas y pocas los superan. Son llevadas a las adicciones y hasta el suicidio. Son historias que no debieran tener registro, en ninguna sociedad civilizada. Los padres de familia no terminan de entender, que no deben educar a los varones como machos. Esas madres sobre protectoras, infantiles, discapacitadas que incluso son bienhechoras y defensoras de los depredadores. Son más que patéticas e irresponsables. *** Se observa en la actualidad, un desprendimiento absurdo de los padres con sus hijos. Las reses se convirtieron en carniceros. Les agreden, exigen, abusan, condicionan, manipulan y se salen con la suya. Así los jóvenes varones se convierten en inquisidores, con el respaldo del padre y la claudicación de la madre. En todos los sectores sociales se manifiesta el problema. Hay quienes cachetean a la madre, en la exigencia. La llenan de improperios y en  la manipulación la culpan de sus fracasos. Vividores asientan que se les tiene que mantener por siempre, sin que produzcan nada.   Lo que da fuerza a los asesinos son sus orígenes, ya que regularmente fueron violados, maltratados, torturados e ignorados por el primer círculo de su familia. Es momento que la ciudadanía participe, activamente, para buscar soluciones. *** La indignación por el asesinato de la joven Mara Fernanda es grande. Lo importante sería, ante lo inevitable, que la sociedad continuara manifestándose en contra de la violencia y exigir la remoción de jueces que dejan libres a los malhechores. La delincuencia organizada aniquila a nuestros jóvenes y hay que alertarnos. Los están arrebatando de sus casas, escuelas, centros de diversión, deportivos, familiares. Esto ya no puede continuar. Es el momento de la participación ciudadana, en la exigencia a las autoridades que cumplan con su trabajo y si no que renuncien. Ya basta de vividores del erario público, que no dan resultados como gobernantes. Todavía no es muy tarde. ***En Veracruz las cifras son escalofriantes. En 9 meses del gobierno panista, han habido 165 asesinatos de los cuales 118 presentan características de femenicidio. Cada mes 21 mujeres son asesinadas. *** “Acabar con la violencia contra la mujer en México comprende necesariamente diversos frentes, sobre todo el educativo y el legal, así como por un verdadero diseño y seguimiento de política pública en la materia. Tenemos un largo camino por recorrer. Urge comenzar a andarlo”.*** Buen momento para que todas las organizaciones de defensa de la mujer en Veracruz, como algunos colectivos,  sumen esfuerzos y con fuerza logren llamar la atención de un ausente gobernador como lo es Miguel Ángel Yunes Linares, responsable absoluto de la seguridad del estado.*** Y para las agruras del mole…usted sabrá que tomar. Hasta la próxima.