OPINIÓN

Por Mario Javier Sánchez de la Torre

20 de septiembre 2017

    El pasado lunes en este espacio abordamos entre otros temas, el de la cita que se le hizo al peor ex gobernador que ha tenido Veracruz desde el punto de vista ético, moral y de transparencia en el manejo de los recursos públicos, por parte de la oficina denominada Fiscalía General del Estado (FGE).

    En donde expusimos la posibilidad de que el citado no se presentara a cumplir con este ordenamiento judicial, por varias razones que son del conocimiento público, entre las que expusimos la forma en que el actual jefe del Poder Ejecutivo del Estado de Veracruz, a lo largo de su trayectoria en la administración pública estatal y nacional, ha tratado a los que considera no son sus amigos, como sucedió con el ex gobernador de esta entidad Dante Alfonso Delgado Rannauro, encarcelado aproximadamente dos años en Pacho Viejo por delitos que ya habían prescrito, o amagándolos sin razón alguna, solo por presionar y hacer sentir su poder como el caso del ex procurador General de la República (PGR), Ignacio Morales Lechuga. Situaciones que también son del conocimiento del ex gobernador culpable de la crisis en todos sentidos que se vive en este Estado, razón que le llevó a tramitar un amparo ante la citación en cuestión. Acción que puede considerarse como un acto de precaución, conociendo el carácter del actual Gobernador de Veracruz y de cómo actúa cuando lo hace apegándose a derecho, en otras palabras dentro de la ley, que como licenciado en derecho que es siempre ha actuado así y ahora que llegó al cargo que más había anhelado en su vida, logró.

    Pero atrás de este acto de precaución, jurídica y política, tenemos que ver lo que está escondiendo el apodado “el tío” por algunos lambiscones. Pues lo que realmente esconde, es el miedo a que las acciones emprendidas por uno de los hijos de Soledad de Doblado lo vayan a alcanzar, como ya alcanzaron a su invención favorita y que en la actualidad junto con otros de sus cómplices, es huésped muy distinguido del Reclusorio Norte en la Ciudad de México.

    El haber recurrido a estas estrategias legaloides esta en todo su derecho, mientras pueda conservar la categoría de ciudadano mexicano. Pues  lo puede hacer porque con los recursos públicos que administro en forma nada transparente en este Estado y el salario que cobró y los ahorros que suponemos realizó, además de las veces que se sacó los premios de la lotería nacional, le alcanza para contratar a no solo  un despacho de abogados, sino mucho más. Lo que es indicativo del grado de preocupación que tiene, actitud que lo pone ante la situación muy dicharachera, pero verdadera,” de que no debe preocuparse, pues el que nada debe, nada teme”. Por lo que estamos seguros y no es broma, ni burla, de que para la próxima cita que le hagan se presentará aquí y sin amparo. Usted que OPINA estimado lector. Hasta el viernes. noti-sigloxxi@nullhotmail.com