Si equiparamos el forcejeo entre los partidos del Frente Amplio y el PRI para desaparecer el transitorio que establecía el pase automático de ser titular de la PGR a convertirse en Fiscal General, pudiera decirse que la primera caída fue para los rudos; sin embargo, en la arena correspondiente al senado de la república los técnicos han vencido en dos caídas, pues lograron colocar en la presidencia del senado a un panista, Ernesto Cordero, ajeno y hasta contrario a Ricardo Anaya y en la presidencia de la Junta de Coordinación Política a la senadora Ana Lilia Herrera, del PRI, en demérito de las propuestas del Partido Acción Nacional. Se requerirá mucho tejido fina y sangre fría para solucionar negociadamente lo que vaya apareciendo de aquí hasta la jornada electoral.