CAMALEÓN
Por Alfredo Bielma Villanueva
10 de septiembre de 2017

Está de moda criticar el modelo de mando vertical impuesto por López Obrador en su Movimiento de Regeneración Nacional, ese es un formato de mando partidista aparentemente bajo la egida de un solo hombre, pero tiene el propósito de ganar la elección de 2018 para acceder a la presidencia de la república y es obvia la participación de otras personas, sus hijos incluidos. Con este señalamiento se intenta enfatizar la vocación autoritaria del afamado “Peje”, pero en un Movimiento de las dimensiones de MORENA no es tarea de un solo hombre, aunque quienes implementan sus órdenes las aplican a pie juntillas, según su leal entender.

En el PRI las decisiones trascendentales las toma el presidente de la república, cuando este partido está en Los Pinos; aunque durante doce años en ausencia de ese tlatoani supieron organizarse y trasladaron los ejes del poder decisorio a las gubernaturas estatales, por esa circunstancia cada gobernador priista aprovechó la oportunidad para decidir a conveniencia sus propias sucesiones, sin compromisos determinantes con otras esferas de poder federal. Los dos Duartes, Borges, los dos Moreiras y Medina son producto de ese desafortunado formato.

En El PAN, la toma de decisiones es por Comité, dirigido por su presidente y una elite que lo acuerpa, dan la apariencia de ventilar “democráticamente” sus decisiones pero en realidad obedecen al control del grupo circunstancialmente al mando, en ese reflujo da la impresión de una autoridad que va de la periferia al centro, pero desde la cúpula parten las instrucciones, como debe ser en toda Organización de carácter público o privado, la unidad de mando es premisa obligatoria.

En el PRD, si bien las cabezas de tribus alternan e intervienen en la toma de decisiones, es sabido que un grupo de élite orienta el camino a seguir según conveniencia del líder o caudillos. La izquierda mexicana está inoculada de infantilismo, confunden el sarape, los tamales, la mezclilla y el sombrero como signo de mexicanidad, realmente están a distancias siderales de sus congéneres de países avanzados, allá ganan o pierden según el ánimo ciudadano, que tampoco padece la inmadurez ciudadana de México.

En el Verde Ecologista, las ordenes parten de un reducido grupo de copropietarios de esa franquicia, están cómodamente apoltronados bajo la égida priista, alimentados con concesiones, contratos y puestos públicos, están cebados y cualquier pretensión de evadir esos compromisos es apagada por la enorme loza de sus complicidades con el poder; Ricardo Anaya, del PAN, pudiera explicar muy bien ese trance.

En Movimiento Ciudadano el gerente general es Dante Delgado, cuenta con los consejeros que toda empresa que se respete debe tener, allí el mando también es vertical, a la sombra de Dante crecen solo arbustos, cuando semillas con vocación de árbol empiezan a brotar son inmediatamente segadas; solo Dante y una reducida camarilla deciden el camino a seguir en ese partido.

Los del PES, son personeros de quien los instruyó y apoyó para crear esa organización con el propósito de dispersar el voto; es un comodín de relleno que a estas alturas cosecha en rio revuelto: junto con el PT, PANAL, MC y hasta el PRD está en riesgo de no juntar el 3 por ciento de la votación general y desaparecer, son la cola del diagrama partidista mexicano.

¿Alguien recuerda que estos partidos están nutridos por base militante? Esa que les da vida y los sustentan, pero solo cuentan en cada elección. El PRI, el PAN, MORENA y en menor medida el PRD mantienen seguidores convencidos de su militancia, pero forman un ejército al que nadie consulta, son número solamente, aprovechable en cada jornada electoral. Son sin embargo los votos imponderables: ¿un perredista votará por un panista y viceversa para la presidencia? Esas son las interrogantes que los estrategas del Frente tendrán que despejar.

En esta constelación de partidos políticos del diagrama mexicano todos presumen de demócratas, pero se les dificultaría comprobarlo. Lo cierto es que en el PRI y en MORENA impera la autocracia; en el PAN la Oligarquía,  en el PRD la Anarquía, en el Verde, MC y el PES la administración gerencial, pero en ninguno la  Autarquía porque de no ser por las prerrogativas su número se reduciría sustancialmente.

Todos conforman esa figura detestable y muy dañina conocida como “Partidocracia” a través de la cual la clase política, divorciada de la sociedad, se ha adueñado del destino de los mexicanos. ¿En cuál de ellos se practica a la perfección la “Dictadura Perfecta”? Y nos cuestan miles de millones de pesos.

alfredobielmav@nullhotmail.com