Combativo, polemista de rigurosa lógica jurídica, político avezado, Diego Fernández de Cevallos no muestra mucha congruencia cuando aborda el tema de los cinco panistas que se apoyaron en la fuerza numérica del PRI para que Ernesto Cordero llegara a la presidencia de la Cámara de senadores. Pero la memoria histórica aún está fresca y no olvida que en 1994 Diego fue candidato del PAN a la presidencia de la república en medio de rumores sobre sus vínculos muy estrechos con el presidente Salinas de Gortari. Ahora Diego afirma: “Apoyarse en los contrarios para apoyar un cargo de esa naturaleza me parece que ha sido algo que debe considerarse como inadmisible”. Se puso de a pechito para una dura respuesta, pero para no caldear más los ánimos quizás se la dispensen.