En Veracruz no hay otro órgano público con espectacular metamorfosis en el desempeño de sus funciones que el Orfis, órgano fiscalizador que durante los primeros cinco años del gobierno duartista solo encontró irregularidades administrativas, pero ahora por inusitado giro reporta más de tres mil observaciones en la cuenta pública 2016. Las razones de ese súbito cambio o de la repentina calidad en sus auditorías no se ignoran porque la docilidad y la simulación fueron bastante obvias cuando Duarte aun mandaba y se ponía de manifiesto el contraste con lo reportado por la ASF. Estaría por demás agregar que aquella correspondencia entre el titular del Orfis y el titular del Poder Ejecutivo terminó con el triste ocaso de aquel.