Simultáneamente a un sismo se miran en el cielo destellos, como auroras boreales, hace siglos se atribuían mandatos celestiales, hace algunos ayeres al choque de los cables de electricidad movidos por el sismo, pero estudios científicos las atribuyen a la fricción de las rocas del subsuelo liberando energía hacia la superficie. En el Universal se publica que el científico de la NASA, Friedemann Freund, científico de la NASA las denomina ‘triboluminiscencia’, producidas por el brusco “movimiento de las placas tectónicas”. En El País, de Madrid, se publica que “estas luces en el cielo pueden ser otra señal precursora de los terremotos, teniendo en cuenta que estudios las registran hasta 4 semanas antes de que ocurra el terremoto…” y por lo mismo ya analizan la hipótesis de predecir los temblores de tierra a través de esa energía. La ciencia no conoce fronteras.