Joaquín López Dóriga escribe en Milenio: “…Todo comenzó el jueves cerca de la medianoche con la elección del panista Ernesto Cordero, con solo cinco votos de su bancada más los del PRI, PRD, Morena y Verde, como Presidente de la Mesa Directiva del Senado, opositor a Ricardo Anaya, que no lo quería ahí, en su proyecto por la candidatura presidencial del PAN y partidario de Margarita Zavala. Esto llevó a que, al día siguiente en la Cámara de Diputados, Anaya bloqueara con otros opositores la conformación de su Mesa Directiva, que ya habían acordado que la presidiría el priista Jorge Carlos Marín…”. Ricardo Anaya se siente tocado, acaso consciente que su proyecto personal ha sido duramente golpeado en el fuselaje y devuelve golpe por golpe, pensando quizás que ya no tiene nada que perder.