Septiembre marca el inicio del proceso electoral que desembocará en la jornada electoral de julio próximo. En el PRI, el presidente de la república demostró que tiene bajo su control el “destape” del candidato en su partido. En MORENA, a López Obrador no le gustó eso del “modelo del pasado que ya ha fracasado” al que aludió Peña Nieto en su mensaje y rechaza ser como Maduro o Trump y ratificó que en MORENA la única consigna válida es la suya, junta más izquierda en torno suyo a costa del PRD que pasa las de Caín. En el PAN, entraron en crisis interna justo ahora cuando requieren de unidad, reviviendo el síndrome del TUCOM priista de 2006. La chiquillería hace ojitos: el Verde, Movimiento Ciudadano y el PES aguardan porque el diseño de su agenda depende de las circunstancias de aquellos, pronto se les incorporará el PRD.