Es una lástima que el Congreso del Estado de Veracruz siga resistiéndose a acatar las demandas que la conciencia mundial exige. El aumento de causales de aborto, la despenalización del mismo, ya no deben discutirse. La prohibición del derecho a decidir sobre su propio cuerpo, es una manifestación más de la discriminación histórica que padecen las mujeres.

El Estado, en lugar de obedecer a intereses externos, como puede ser la intervención de representantes religiosos o de moralinos empoderados, debe garantizar la salud y la integridad de sus ciudadanas, no demeritarla. Es una pena que la administración de Yunes Linares, replique los errores de la administración Duartista.