Dialogando.
Por Abel Domínguez Camacho
07 de septiembre de 2017

El pasado domingo 3 de septiembre, en el Monumento a la Revolución, se llevó a cabo la firma del Acuerdo de Unidad Nacional o Pacto de Unidad, otro de los incontables actos mediáticos de Andrés Manuel López Obrador, una farsa más y para muchos simpatizantes de MORENA, una muestra más de la dirigencia autoritaria, de cómo se hacen las cosas en ese movimiento convertido en partido político. El dedo del eterno.

La RAE destaca entre otros significados: 1. Acción y efecto de acordar; 2. Resolución que se toma en los tribunales, sociedades, comunidades u otros órganos; 3. Resolución premeditada de una sola persona o de varias; 4. Convenio entre dos o más partes y, 5. Reflexión o madurez en la determinación de algo. Hasta ahí parece no haber problema con el uso de la palabra “acuerdo”, sin embargo, previo a cualquier acuerdo hay o debe haber una ponderación de todos los aspectos que conforman el mismo, para que las partes puedan llegar a dicho acuerdo.

La pregunta obligada es, ¿hubo esa ponderación en las bases de Morena para la firma del Acuerdo de Unidad Nacional?

Visto así, no se trata solamente de que la dirigencia de Morena esté de acuerdo con aquellos personajes que, por simpatía, quieran suscribir dicho Acuerdo, más allá de eso, cuenta la opinión de las bases militantes de dicho partido político. Si, además, se proclama como un Acuerdo de Unidad Nacional, entonces, en mi opinión, tiene una connotación mayor, que debe incluir a los diferentes actores políticos, que representan a los diferentes institutos políticos, incluir a los miembros de las cámaras, alta y baja, también, a la cúpula empresarial y a la frágil representación de los trabajadores y, a la Iglesia, y, y, y.

Es sabido que las decisiones de AMLO no bajan previamente a las bases, el dedo del eterno es suficiente, de ello se le puede preguntar a Ricardo Monreal, aunque algunos digan que no sabe perder; pero si eso no es suficiente, dos ganadores hoy se manifestaron haciendo evidente la ausencia de consenso y el estilo dedocrático; Hipólito Rodríguez e Ivonne Cisneros (MORENOS), ediles electos de Xalapa para el periodo 2018-2021, cito: “ a esta firma, sin mediar consulta alguna, se presentó Miriam Ferráez”; “No fuimos consultados respecto a la inclusión de esta ciudadana en el Pacto de Unidad”.

Sigo citando: “Consideramos que los principios de MORENA no han sido honrados por esta persona. En consecuencia, nos reservamos el derecho de evaluar su posición y su capacidad de rectificar en relación con los principios de no mentir, no traicionar al pueblo y no robar”, fin de la cita (el subrayado es mío). Duro cuestionamiento para AMLO y lo que este representa, los firmantes son ampliamente conocidos, de suficiente solvencia moral (eso quiero creer) y de resultados de trabajo en sus respectivas áreas y, desde luego, seguidos por una parte importante de la sociedad xalapeña, misma que los llevó a ser ediles electos.

Por lo pronto, el propio AMLO no está honrando los principios de no mentir y de no traicionar al pueblo, los ediles firmantes no se dan por engañados así nada mas de gratis, ya lo dije, son gente seria, los mismo la gran cantidad de seguidores; si fueron engañados, no los consultaron, entonces, fueron traicionados. Una parte importante del pueblo mexicano, seguidores o no de Andrés Manuel, han sido traicionados por éste. No es un Acuerdo, tampoco es de Unidad y mucho menos es Nacional.

Los Pactos de la Moncloa firmados en 1977 en España, han sido referentes en diferentes países del mundo, la motivación   principal de estos pactos fue atender la crisis económica que había ocasionado afectaciones sociales severas…lo que ha hecho AMLO, más allá del circo mediático, es farsa y traición.