En nuestra entidad podemos advertir con meridiana claridad la tesis sobre las generaciones entreveradas en la política, una versión sobre cómo se van renovando los cuadros de la elite en el poder. ¿Dónde está el parteaguas? Fernando López Arias, Rafael Murillo Vidal, anteceden, les siguen Acosta Lagunes, Fernando Gutiérrez Barrios, Patricio Chirinos, Miguel Alemán Velasco; tras este último incursiona la generación que está a punto de ser relevada por otra, aunque Dante Delgado se adelantó por obra de las circunstancias, ya maduras para entonces porque la muerte de Demetrio Ruiz Malerva impidió su ascenso. Pero son los tropiezos de la historia, porque el relevo generacional se incubó previamente: Murillo Vidal impulsó a Fidel Herrera; Hernández Ochoa incubó a Miguel Ángel Yunes Linares, Fernando Gutiérrez Barrios a Dante Delgado, los tres fueron gobernadores y representan una generación que dará paso a otra.