Esta noche, en punto de las 20:00 h, en #AgendaTv con Tomás González Corro, se transmitirá la entrevista con Luisa Melgarejo Cruz, hija del ilustre José Luis Melgarejo Vivanco. No se pierda la oportunidad de conocer o reconocer, mediante las riquísimas anécdotas de la invitada, a uno de los personajes más emblemáticos de Veracruz.

El profesor José Luis Melgarejo Vivanco fue un hombre de múltiples facetas en el campo profesional. A lo largo de su fructífera vida, con maestría y devoción destacó en la docencia, la historia, la antropología, la ecología, la política, la literatura, la música y el periodismo. Como pocos, con un espíritu de investigador nato, escudriñó en la esencia de Veracruz y la plasmó en su voluminosa producción de estudios, análisis y hallazgos, así como en su valiosa aportación a la creación de instituciones, siempre por amor a su tierra. De esta manera, la obra ordenada y sistematizada que hoy se pone a disposición de la comunidad universitaria y de la sociedad en general, da cuenta del quehacer de un distinguido pensador y hombre de acción que contribuyó, mediante la educación y la cultura, a la reconstrucción intelectual e institucional del México post-revolucionario.

Nativo de Palmas de Abajo, humilde comunidad totonaca cercana a la Mancha, vio la luz primera el 19 de agosto de 1914. En su propio lugar de origen compaginó su formación elemental con la vivencia del campo veracruzano. Ahí aprendió a observar con detenimiento la naturaleza y la importancia del entorno para desentrañar las claves de la relación entre las culturas veracruzanas y el medio que les permitió asentarse, desarrollarse y conservarse hasta nuestros días.

En la capital de Veracruz se graduó en la profesión que más orgullo le generaba: profesor egresado de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana, institución que con sus innovaciones pedagógicas contribuyó a forjar su rebeldía, su compromiso con la sociedad, y su inclinación perenne por la equidad. Formó parte de una generación que contribuyó significativamente al rescate de la identidad y del patrimonio tangible e intangible de nuestro país con el fin de ponerlo al servicio de la comunidad. El conjunto de sus obras da cuenta de ello.

Desde joven, una de sus aspiraciones mayores fue la creación de un museo que exhibiera la cultura de la humanidad, con el propósito de realizar un estudio comparativo de sus propias raíces. Con el paso del tiempo y con el concurso de otros hombres comprometidos tanto con la historia de Veracruz como con la política y los ideales, logró materializar una institución ejemplar y magnífica: el Museo de Antropología de Xalapa. Contribuyó asimismo al levantamiento de otros espacios universitarios que aún siguen formando recursos humanos en los campos de la historia, la antropología y, en general, las ciencias y las artes.

En su obra, la región del Totonacapan resalta como centro de atención para el estudio, la investigación y la difusión de las culturas del Golfo, el mundo precolombino, la Conquista, la etapa colonial, la vida independiente y la Revolución. Consideró al pueblo totonaca como uno de los referentes civilizadores más notables e influyentes del México antiguo, sin que dejara de valorar en sus justas dimensiones las aportaciones de cada uno de los poblamientos que configuraron la región y el Estado-nación. Su propósito fue rescatar y difundir las características que otorgan identidad e interculturalidad a nuestra sociedad.

En las postrimerías de su vida, en las obras que dedicó a La Huaxteca Veracruzana y a los huastecos, cerró el periplo de su estudio e investigación del terruño que tanto amó, y dejó para la posteridad interrogantes que cada generación de estudiosos de las ciencias sociales deberá abordar en su momento, sin desconocer el camino que él allanó para quienes se interesan en seguir conociendo el pasado y el presente