Astrolabio Político
 Por: Luis Ramírez Baqueiro
 01 de septiembre 2017
“Cuanto mayores son los obstáculos, tanto más crece el valor.” – Adolfo Kolping.

 Tras dar a conocer los resultados respecto a la pobreza que se vive y se sufre en Veracruz, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) confirmó lo que era un grito a voces, Javier Duarte y todos sus secuaces sumieron mediante el saqueo a la entidad en el peor de los escenarios, llevándolo por desgracia a ubicarse en niveles graves del bienestar social.

Pero así como los responsables de esto tienen rostro, y se llaman Marcelo Montiel Montiel, Jorge Carvallo Delfín, Ranulfo Márquez, Alberto Silva Ramos, a los que por cierto no sabemos, como, ni porque las autoridades estatales y federales no les procesan, existen otros funcionarios, que esforzados han intentado cambiar el rumbo del Desarrollo Social de Veracruz.

Y si, desde el ámbito federal, la hoy delegada de la Secretaria de Desarrollo Social, Anilú Ingram Vallines, recorre de norte a sur, de costa a la montaña, el estado, con la única intención de entregar buenos resultados en combate a la pobreza.

Tan es así, que los números y las cifras lo avalan, desde su llegada a la dependencia hace escasos un año siete meses, los indicadores de pobreza que reporta Coneval en esta Evaluación de la Pobreza en 2016, arrojan que la pobreza moderada se incrementó en 11% pasando de un 40.9% a un 45.8% esto como resultado principalmente del aumento de los precios de la Canasta Básica y No Básica, que incluye: transporte público, educación, limpieza, renta, comunicaciones, ropa, etc.

Esta variable afectó la Línea de Bienestar de las personas, así como los cambios en sufridos en zonas petroleras por los ajustes realizados por la para estatal PEMEX y sus filiales con el despido de trabajadores.

La pobreza extrema se disminuyó en una 2.8% respecto a 2014, avalado esto en que 5 de 6 indicadores de carencia social disminuyeron porcentualmente.

De esta forma el porcentaje de población en carencia alimentaria disminuyó de 2014 que alcanzaba el 30.0% al 22.0% en 2016; por su parte, el porcentaje de población con carencia por Rezago Educativo paso de 27.8% en 2014 al 25.7% en 2016.

Por su parte el porcentaje de población en carencia de Seguridad Social disminuyó del 68.5% en 2014 al 68.0% en 2016; en otro rubro, el porcentaje de población en carencia de servicios básicos de vivienda disminuyó del 40.0% en 2014 al 39.2% en 2016.

A su vez, el porcentaje de población en carencia de salud disminuyó del 21.7% en 2014 al 19.4% en 2016 y solo el porcentaje de población en carencia de calidad y espacios de vivienda aumento del 16.8% en 2014 al 17.5% en 2016.

Es importante resaltar que el promedio de carencias por personas o por hogar disminuyó en los 6 indicadores antes mencionados.

La política federal de Desarrollo Social realizó un doble esfuerzo, debido a que en la evaluación 2012-2014, tres de los indicadores de carencia crecieron, uno se mantuvo y dos reportaron mejoría, mientas que en la actual medición fueron cinco los que mejoraron.

Aun cuando en el plano nacional, el número de mexicanos en situación de pobreza en el último bienio en México bajó de 55 millones 341 mil 556 a 53 millones 418 mil 151, lo que significó un avance del 3.47 por ciento en el combate a la pobreza en el país, el esfuerzo en Veracruz, aparentaría no alcanzar resultados positivos, aun cuando ellos, existen y están ahí.

Para quienes piensan que en este rubro la federación no le ha puesto empeño, se equivoca, pues en la realidad, lo gravoso de las cifras son el resultado del pésimo trabajo que desarrollo Javier Duarte y sus secuaces, desde el ámbito estatal, quienes evidentemente son los responsables de que las cifras reflejen en lo global resultados negativos.

Muy diferente, por el contrario, a lo ejecutado por Anilú Ingram y todo su equipo quien en tan solo seis meses pudo revertir con tesón cifras que por años permanecían en negativos, logrando mejorar 5 de esos 6 indicadores de los que ya le hablaba.

Esos son los hechos y las realidades, esas son las verdaderas razones que en el análisis se deben presentar, y no pretender, aplicar el mismo racero a funcionarios que si están comprometidos con Veracruz.

Como bien dice el refrán “Al César lo que es del César… y a Anilú lo que es de Anilú”… en hora buena, aun cuando por ahí siempre existan catastrofistas que pretendan enlodar los logros y los esfuerzos de esta joven realidad de la política.

Sextante.

Las declaraciones del presidente Enrique Peña Nieto en el marco de la presentación de su Quinto Informe de Labores al frente de la administración pública federal, son el parte aguas del arranque oficial del proceso de sucesión, aun cuando el mismo se empeña en decir que falta tiempo.

Dos grupos se enfrentan al interior de la administración federal para conseguir la tan anhelada nominación a la presidencia de México por el PRI y la posible construcción de una mega coalición que detenga los intentos enfermizos de un mesiánico personaje que pretende llegar al poder, para una vez ahí, se logre perpetuar en el poder.

Los cuentos de acabar con la corrupción y terminar con todos los problemas de México, solo con el hecho de llegar, son para muchos el maná caído del cielo, que habrá de dar salida a la crisis estructural que enfrenta el país.

En los hechos, el presidente y todos los demás partidos políticos saben que si no aprovechan esta última oportunidad para cambiar el paradigma político en México, la nación estará condenada a vivir un nuevo Venezuela.

Así los dos grupos políticos que acompañan al presidente Peña Nieto, comenzarán a cerrar la estrategia más importante y vital que enfrentan en el 2018, y que es la retención del poder Ejecutivo y no más.

En ese esfuerzo, los políticos y los tecnócratas saben que se juegan su permanencia en el escenario público nacional.

Aun cuando todos los afectos del presidente se dicen están concentrados en Aurelio Nuño, actual secretario de Educación, la realidad es que la carta fuerte del grupo se decanta por el mismo José Antonio Meade.

Pero del otro lado, Miguel Ángel Osorio Chong, actual titular de Gobernación, afina baterías para en su momento hacer valer el poder que detenta como número dos, de la política nacional.

Ojo, no debemos perder de vista que el proyecto evidente del presidente Enrique Peña Nieto, es y será conservar la presidencia con la factibilidad de entrar en una mega negociación con los gobernadores de los estados, para con ello, garantizarles su respaldo a que en sus plazas se mantengan perfiles y proyectos afines a los que detentan, con la única encomienda de apoyar al delfín presidencial para preservarse en el poder.

Así el escenario en Veracruz, sería, permitir que el actual gobernador Miguel Ángel Yunes Linares preserve el mandato por seis años más, garantizándole al presidente su alianza para atajar a Morena, que habrá de pelear patas arriba, lo que ya desde ahorita comenzó a perder, por sus obcecadas determinaciones, como la de dejar en la Ciudad de México a la delegada de Tlalpan, Claudia Sheinbaum, vinculada a otro personaje como es su marido Carlos Imaz, quien fuera inhabilitado por hacer lo que más le justa al Peje, que es negocios en lo obscurito.

Al tiempo.

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