Las autoridades estatales del Ramo Seguridad Pública habrán de tener un diagnóstico preciso sobre el servicio público en su modalidad de taxis, en base al registro de hechos en que victiman a operadores de ese servicio y de comprobarse la participación de no pocos de ellos en hechos delictuosos; de allí la necesidad de revisar la documentación relativa a ese servicio público, pues son tan serias las irregularidades que en solo 48 horas de operativos se han enviado 483 unidades al corralón. En este renglón, lamentablemente por unos pagan todos, pues el crecimiento desordenado de las unidades en circulación ha degenerado el servicio y su uso ya no inspira la confianza de antaño a una población víctima de aguda psicosis colectiva.