Oaxaca- 2017-09-1116:38:14- Heder López Cabrera / AGENCIA IMAGEN DEL GOLFO

Aunque la devastación en los municipios del Istmo de Tehuantepec en Oaxaca han dado la vuelta al mundo tras el terremoto de 8.2 grados en la escala de Richter, la cruda realidad es que lo peor está por comenzar, no por las réplicas, sino por la crisis en servicios públicos, la escasez de alimentos y la reactivación económica que no ha sido mencionada ni por el gobierno estatal ni por el federal.

Y es que encontrar una fonda o restaurante abierto es algo imposible tan sólo en Juchitán, a tal grado que sólo un remolque era lo único al alcance para comer.

Ni siquiera las dos únicas tiendas departamentales estaban abiertas, eso es a la salida de Juchitán, ya que en el centro la historia se torna más dramática.

SE TIÑEN DE GRIS LOS PORTALES 

Para quien ha viajado a Juchitán ‘Los Portales del Palacio’ son una referencia de visita obligada, pero atrás quedaron los coloridos pasillos repletos de ‘paisanas’, como se les conoce a las mujeres zapotecas que lo mismo venden ropa bordada de manta y rebozos, que tostadas de coco, guetabingui, totopo, muéganos, caballitos de panela, el clásico curado (ciruela y nache curtido), así como la hueva de Lisa, pescado ahumado, trajes de tehuana, oro florentino, quesillo, huaraches, frutas y verduras, mucho más que lo que ofrece un mercado.

Desde la mañana del 8 de septiembre todo ese colorido y ese cúmulo de aromas que se conjugaban con las flores de coyol, gardenia y girasol, se han teñido de gris, han quedado sólo en la memoria de quien los visitó.

El terremoto dañó el corazón de Juchitán, ubicado en la colonia Centro, sólo quedan erguidas los portales, pero sin el palacio, mientras que el busto con el rostro de Benito Juárez, ubicado en el parque del mismo nombre, observa con incredulidad lo que ocurrió en este municipio zapoteca.

HERMANDAD ISTMEÑA

Pareciera que los daños que también arrasaron con parte del parque Heliodoro Cháris y la emblemática parroquia San Vicente Ferrer dejaron a Juchitán herido de muerte, pero pese a la incertidumbre en que los gobiernos estatal y federal mantienen a éste y otros municipios, su gente no se ha derrumbado.

Es que si algo caracteriza al pueblo istmeño es su cultura del esfuerzo, la solidaridad de ayudar al que menos tiene, aunque eso implique no tener nada, eso es precisamente ‘El Tequio’, la hermandad istmeña que trasciende fronteras y culturas, ése que se hace por el simple placer de servir al prójimo como Dios manda.

Pese a la escasez, son pocos los establecimientos que poco a poco han abierto en las noches para vender las pocas tlayudas o garnachas que les quedan.

Porque eso sí, “el teco podrá estar jodido, pero no puede irse a la cama sin darse ese ‘gustu’ de comer aunque sea un totopo o memela con frijol y queso”.

La base de la economía juchiteca son precisamente los pequeños comercios de alimento, calzado y ropa típica, aunque los portales hayan cerrado sus puertas, hay paisanas que se colocan en la vía pública, pues un terremoto no las para.

LA CRUEL REALIDAD

Sin embargo, no falta quien se aproveche de la desgracia, pues hay Quienes se resisten a irse a los albergues, pues tomen que les roben o porque el valor sentimental de sus casas es tal, que el simple hecho de regresar y encontrarlas hechas escombro es más que quedarse en bancarrota.

La rapiña y por otro lado la carestía con que se comenzarán a vender productos de la canasta básica son sólo la muestra de la cruel realidad que llega a las poblaciones zapotecas, por lo cual es importante el envío de víveres que la población de otros lugares haga a estas comunidades.

Y es que la presencia del presidente Enrique Peña Nieto y del gobernador Alejandro Murat Hinojosa no ha sido siquiera un paliativo, ya que los habitantes acusan que sólo fueron a tomarse la foto.

A esto hay que sumarle las desafortunadas declaraciones de la titular de la Sedatu, Rosario Robles, quien afirmó que las casas destruidas no son de gente pobre y que éstas superan por mucho el tope de los programas de apoyo, además de mencionar al ‘Tequio’ como una forma de salir adelante a través del empleo temporal, refleja el desconocimiento de la funcionaria sobre la cultura del esfuerzo y las condiciones en que viven las personas del Istmo de Tehuantepec, ya que la mayoría de los hogares son grandes.

Pero de esto y más se levantará el pueblo zapoteca.