Dialogando

Por Abel Domínguez Camacho

21 de septiembre de 2017

“Suave Patria, ya no tengas miedo, ya te vamos a tratar bien, pero ya no tiembles” Ángeles Mastrera.

Un día común pero un día especial, día dedicado a la protección civil rememorando el temblor que cimbró a México en 1985, a 32 años de tan lamentable tragedia los mexicanos lo vivimos como una fiesta cívica, el día nacional de la protección civil, con carácter voluntario para realizar un simulacro aquí un simulacro allá; el 19 de septiembre de 2017 coícidentemente un fuerte temblor azota nuevamente a México, igual que hace 32 años, la sociedad civil se ha organizado por encima de la institución gubernamental.

Los mexicanos somos una sociedad resiliente, desde mediados de la década de los 70´s entramos y salimos de una crisis a otra y no nos rajamos; temblores, huracanes y gobernantes ineptos, corruptos y ladrones, no han sido capaces de quebrarnos, aquí seguimos y, como dice Cristina Pacheco “aquí nos tocó vivir”, una sentencia que hace pensar que ya estamos acostumbrados y que hemos perdido la capacidad de asombro ante los hechos que nos rodean. Respondemos cuando nos golpean en lo más preciado, la vida y el dolor del semejante, del familiar, el amigo, el vecino.

Decir mexicano es decir solidario, bien explotó este término Carlos Salinas de Gortari. No quiero restar importancia a los presentes acontecimientos derivados del temblor, ya los medios estan informando y desinformando al respecto y, tampoco hay ánimo para mucho, pero quiero dejar en la mesa (sentido figurado) la siguiente pregunta ¿por qué la sociedad mexicana, resiliente y solidaria, no actua de la misma manera que ante un terremoto, cuando tiene de frente un proceso electoral?

Claro, la pregunta la hago en el contexto de un desastroso quehacer gubernamental como el de los últimos cinco presidentes, a pesar de la alternancia, y de cara al proceso electoral de 2018. Pueblo de México, sigue igual que hoy y organízate para acompañar organizada y pensadamente el próximo proceso electoral, el más grande y el más costoso de la historia del país. Me fui