Contraesquina Política
Por Fernando Martinez Plascencia
02 de septiembre de 2017

Miguel Ángel Yunes Linares pronto olvido lo que un día tanto criticó de Javier Duarte de Ochoa, lo que tanto pregonó durante su campaña rumbo a la gubernatura del estado, cuántas veces escuchamos que de ladrón no lo bajaba, que se estaba robando el dinero de los veracruzanos, que era un corrupto. Tantos y tantos gritos para venir a terminar igual.

Simple y sencillamente hoy se encuentra en el “Poder” y lo que diga o piense la gente le vale un sorbete.

Está comprobado que el paquete como gobernador le quedo grande, ya lo sabemos, la inseguridad es un tema al que muchos tal parece ya nos acostumbramos, vamos, ya no nos causa sorpresa tantas ejecuciones día tras día, de verdad, es escalofriante pensar la forma en que nos hemos venido adaptando a este tipo de sucesos, llámese secuestros, ejecuciones, o cualquier otro hecho delictivo, pero lo verdaderamente aberrante de este gobernador, es la forma y el cinismo que tiene para seguir jodiendo la débil economía de los veracruzanos.

Ahora, con el cuento de siempre, ya usted sabe que cada maestrito con su librito, inventó un reordenamiento vehicular a todo el transporte público, por aquello de la enorme inseguridad, y en la que muchos falsos taxistas estuvieron o están inmiscuidos, y con ese pretexto llevó a cabo una canallada más, a las que nos tenía acostumbrados Javier Duarte de Ochoa, pero bueno, hasta ahí todo estaba bien, muchos transportistas y líderes de organizaciones en sus diferentes modalidades dijeron, bueno, estamos de acuerdo en dicha medida, pero donde torció el puerco el rabo fue en que dicha sesuda idea tendría un costo, fue una mentadera de madres en su contra, y sin embargo, el gremio del transporte aceptó a regañadientes tal costo de aproximadamente dos mil setenta y un pesos. Dicho costo consistía en mil doscientos setenta y un pesos para el concesionario y ochocientos pesos por cada chofer, es decir, dos mil setenta y un pesos por cada unidad, siempre y cuando existiera un solo chofer, pero si son dos súmele otros ochocientos pesos, así, este mal gobernador hizo cuentas y se empezó a embuchacar más de quinientos millones de pesos, listos y sonantes para la siguiente campaña a gobernador de su hijito, el todavía alcalde de Boca del Río Miguel Ángel Yunes Márquez,

Dicho plazo para tal reordenamiento vence el día último de septiembre, pero este despreciable sujeto que hoy tenemos como gobernador no se aguantó  las ganas de seguir fregando al transporte público, e inmediatamente mandó a decir que todo aquel que no pagara tal exigencia, no importando que no hay dinero, le detuvieran la unidad y la llevaran al corralón, sin impórtarle cómo  le va a hacer el concesionario o el chofer para sacar su unidad, y además dijo que todo aquel vehículo del transporte público que no trajera placas se detuviera, como si el concesionario tuviera la culpa de que no existan placas en el estado, pero además dijo también que todo aquel que no trajera su permiso de circulación actualizado también fuera detenido y puesto fuera de circulación, sin importarle que es la propia Secretaría de seguridad Pública que encabeza su cuate, el inútil de Jaime Téllez Marie el que no está otorgando los permisos, cayendo en una total irresponsabilidad su propio gobierno,  porque obligan a cumplir con tal medida pero dicha dependencia, en este caso Transporte Público, no cuenta con placas, ni está emitiendo los permisos por reasignación de placas, o permisos de circulación, que al final de cuentas es un derecho que está contemplado por la propia ley, o el reglamento, así que,  aquellos que andan sin permiso van para afuera y los que no traen placas también, por obra y gracia de San Miguel.

Por desgracia para el pueblo veracruzano, nos tocó otro déspota, autoritario, insensible a las necesidades del pueblo, sin un ápice de humanidad para tratar de comprender, que el gremio, en este caso del transporte público no es culpable de la situación  de inseguridad que padecemos, y que tal reordenamiento no acabará con la delincuencia organizada por el solo hecho de sacar de circulación a miles de taxistas, obligándolos prácticamente a delinquir para conseguir sus alimentos al quedarse sin su fuente de trabajo, porque dígame usted, a poco el que anda en malos pasos se le hace difícil  adquirir una unidad TSURU, pintarle el número y el color oficial, y tan tan, a seguir delinquiendo.

Con tal medida queda demostrado que este mal gobernador nunca ha tenido una verdadera estrategia para acabar con la inseguridad, y lo único que busca son recursos para la siguiente campaña y en la que seguramente buscará como todos, perpetuarse en el poder, tal y como lo hizo su acérrimo enemigo Fidel Herrera Beltrán.

Uno se pregunta, pues cual cambio hemos tenido con el actual gobierno. Ya lo verá usted, esto sólo agravará la inseguridad en el estado.

Lo peor es, que al igual que Javier Duarte de Ochoa no le rinde cuentas a nadie del dinero recaudado por tal reordenamiento. Tanto que se quejó del recluido en un penal de la Ciudad de México para venir a caer igual. Nadie sabe dónde está ese dinero ni en que se está utilizando, lo único que se sabe es que su voracidad no tiene límites. Muchas transas del anterior gobierno en seis años, pero en este solo nueve meses y ya hablamos de cientos de millones de pesos desaparecidos, solo falta que al igual que lo hizo JDO lo meta a una licuadora para que veamos que ahí está y luego lo vuelva a sacar, es el modus operandi de un gobierno que afortunadamente es de dos años.

Realmente este mal gobernante no prevé que de manifestarse los transportistas no solamente los afectaria a ellos, sino al que vende la gasolina, al del taller mecánico, al del súper, realmente se colapsaría la economía, es decir,  afectaría a todos los ciudadanos, de una u otra forma. Esperemos que no llegue a tanto, pero tal parece que el remedio salió peor que la enfermedad. Salimos de Guatemala para caer en Guatepeor.