La Ley es dura, pero es la Ley, y a ese inamovible argumento se apega el diputado Sergio Hernández para hacerle de dulce los tamales a la bancada de MORENA, cuyo coordinador ya se sentía al frente de la Junta de Coordinación Política de la actual legislatura porque tal era el acuerdo signado entre las bancadas legislativas. Con la incorporación de Regina Vázquez y Basilio Picazo, ambos tránsfugas del PRI, la bancada panista alcanza mayoría de diputados y se coloca en lo establecido por el Reglamento Interno del Congreso. La jugada no es para menos pues el control administrativo y financiero de un Poder siempre será importante; además Sergio Hernández se libra de ser fiscalizado como lo hubiera sido de entrar MORENA al relevo. Este affaire ratifica, una vez más, que en política, entre trúhanes no existe la buena fe.