La simpleza del lector fue terminante y demoledora: “Pinches pendejos… Empeoraron todo”.

Arriba de la pureza de su expresión paisana, la nota de Sociedad 3.0 compartida en Facebook, revelaba amenazante lo que le espera a la calle central de Xalapa: inundaciones cada vez que haya aguaceros, porque a genios de la arquitectura se les ocurrió nivelar la calle Enríquez a la altura de las banquetas, con lo que desapareció el zócalo protector que éstas representaban para negocios y transeúntes.

¿Habrá acaso arrepentimiento en los autores de tan absurda modificación urbana, a quienes el cerebro no les alcanzó para prever lo que iba a ocurrir? Seguramente no se han dado cuenta de su asnada.

Si las neuronas les funcionaran con mediana eficiencia, no habrían cometido este atentado contra sus conciudadanos. Ese mismo problema, del agua invadiendo el área que antes era banqueta, ya había ocurrido con aguaceros anteriores en la primera modificación que hicieron a la calle Zaragoza. No se dieron cuenta o no quisieron hacerlo y prosiguieron su programa de “embellecer” Enríquez.

El problema no es menor. Los comercios, Palacio de Gobierno, el café La Parroquia, el parque Juárez, el propio ayuntamiento resentirán esas inundaciones.

Imagínese si otra autoridad quiere corregir eso. Levantar cientos de toneladas de relleno inútilmente realizado.

Sí, pinches pendejos.