Corea del Norte llevó a cabo este domingo una nueva prueba nuclear, la sexta de su historia, en la que supuestamente detonó con éxito una bomba de hidrógeno que puede equiparse en un misil de alcance intercontinental. El ensayo es el más potente hasta la fecha y culmina un verano en el que el régimen ha acelerado considerablemente el desarrollo de su programa de armamento nuclear, una carrera que le ha llevado a entrar en un conflicto verbal directo nunca visto con el presidente estadounidense, Donald Trump.

Corea del Norte describió el artefacto detonado como “un arma termonuclear de un extraordinario poder explosivo”. En enero de 2016, el régimen dijo haber probado también con éxito una bomba de hidrógeno, pero entonces los expertos internacionales lo pusieron en duda. Tampoco está claro de momento que ahora haya sido así al ser imposible verificarlo de forma independiente, pero la explosión subterránea de este domingo en el montañoso noreste del país fue entre once y doce veces más fuerte que la anterior y según las primeras estimaciones habría alcanzado una potencia de entre 80 y 100 kilotones. Las bomba que Estados Unidos lanzó en Hiroshima fue de 15 kilotones.

El ensayo provocó un terremoto de magnitud 6,3 que se sintió en la provincia china de Jilin, fronteriza con Corea del Norte, y también en la ciudad rusa de Vladivostok. Minutos después se registró un segundo temblor de magnitud 4,6, que podría deberse a un hundimiento subterráneo causado por la primera explosión.

Con información de El País