Está comprobado la plasticidad pragmática de los partidos políticos pues mantienen y reciben en sus filas a cuanto objeto les llega y sirve a sus propósitos; un caso para explicarlo con meridiana claridad es la salida del PRI de dos de sus militantes emigrados al PAN, de uno salieron sin recibir las gracias, al otro llegaron sin obtener aplausos, son simplemente número. El PRI cobijó a esos chapulines y en el pecado lleva la penitencia, el PAN recibe a Regina Vázquez y a Basilio Picazo con las debidas reservas pero sirven a sus fines. ¿Cuál de estos partidos perdió con la huida y recepción de estos ejemplares de la mala política veracruzana? La respuesta corre a cargo de los hechos en el futuro inmediato, porque nadie asegura cuánto tiempo permanecerán en el PAN o si regresarán al PRI o irán a otras siglas.