Dialogando
Por Abel Domínguez Camacho

Desde siempre el humano ha observado cambios en la naturaleza antes de los sismos, atribuyéndole ciertas rarezas al cielo, al aire y a la tierra; mitos y leyendas se ha ido construyendo alrededor de esas rarezas en los aparatos eléctricos, en la flora y en la fauna. En los animales se ha puesto cierta atención al observarse una anticipación al evento aunque sea de fracción de segundos, comportamientos inusuales que pueden ponernos en alerta.

Se dice que ya en el año 373 antes de Cristo, los historiadores mencionan que ratas, víboras y comadrejas abandonaron la ciudad griega de Helice unos días antes de que fuera destruida por un terremoto; la sentencia popular dicta que las ratas, son las primeras en abandonar el barco ante un naufragio, también las ratas que, en apariencia, suelen ser inofensivas, atacan cuando se sienten amenazadas, traicionando su condición natural, un roedor que se dicen tranquilas.

Actualmente las conductas más observadas y reportadas por el común de la gente y por los estudiosos,  son aquellas de los animales de compañía, que muestran cambios notables en su conducta habitual: aves que quieren huir de sus sitios de confinamiento y gatos que buscan refugio en lugares aislados, detrás o dentro de muebles. Los perros se tornan súbitamente agresivos o aumentan notoriamente el apego a sus dueños, modifican sus rutinas de descanso y sueño, aúllan o ladran incesantemente sin motivo aparente, se presentan inquietos y emprenden la huida.

Muchos son los titulares de los medios respecto a la desgracia que está pasando el pueblo mexicano, todo,  destaco uno de apenas dos días después del sismo: “UNAM y organizaciones atienden a mascotas damnificadas: Reportan al menos 150 animales desaparecidos tras el sismo del 19 de septiembre; solicitan alimento, productos de higiene animal, agua…”,  la sociedad civil, ya decía yo en otra entrega, resiliente y solidaria atiende a los hermanos en desgracia, pero ahora puntualizo, también a las mascotas, esos nobles animales que nos hacen compañía.

Destaco el anterior titular, entre otras cosas, por la participación de la UNAM, importante, seria y noble institución que además, quiero pensar, que su participación no tiene esa connotación diabólica de algunos actores de la vida política mexicana; el titular en ciernes, informa que “en la Ciudad de México se han abierto diversos centros de acopio para animales damnificados”, la solidaridad a la par para los humanos y los animales de compañía, sin distinción. ¿Dónde se había visto eso?, seguramente que otros países que lamentaron un sismo como este, pero yo quiero hacer la pregunta en el contexto de un México agraviado desde ya hace varios años y, como dice Villoro, con “el puño en alto”, en su doble acepción.

Para hoy debe existir un recuento actualizado de la participación de instituciones y sociedad civil que han dado muestras del México que somos, recuento lamentable, también, de las víctimas en las entidades federativas de Chiapas, Oaxaca, Puebla, Morelos y CDMX; solidaridad que rebasó el entorno de cada entidad y las fronteras de México, ese México somos, un México al que muchos voltean a ver, no estamos solos. Ahora toca a los tres poderes, y a la sociedad civil, responder a la altura de la solidaridad internacional y nacional, responder en congruencia y no bajar la guardia, eso es lo que sigue para México, nuestro México. Tenemos examen a mediados de 2018.

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