CAMALEÓN

La Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana eligió a Sara Ladrón de Guevara en la Rectoría de esa Casa de estudios, después de un certamen competitivo en que participaron aspirantes con elevadas calificaciones para el cargo, cualquiera de ellos cubría las expectativas para desempeñarlo. Es de suponer que el origen de la ratificación de la confianza en la actual rectora encuentra sustento en la dinámica de los acontecimientos que han sustanciado su rectorado: el aceptable desempeño en la implementación de su programa de trabajo, y el difícil trance del ríspido enfrentamiento con quien fuera gobernador del Estado, Javier Duarte de Ochoa, a causa del prolongado diferimiento de los pagos a la UV.

Cuando hace cuatro años Sara Ladrón de Guevara tomó las riendas universitarias se hablaba de una fuerte deuda del gobierno, no reclamada por el anterior Rector; era un problema latente que  a la postre entorpecería las relaciones UV-Gobierno estatal. Así fue, pues para febrero de 2015 la Universidad Veracruzana empezaba a padecer ministraciones muy pausadas desde el gobierno. Ese año, la Auditoría Superior de la Federación registró que Sefiplan demoró en transferir 192 millones 210 mil 300 pesos para el financiamiento de cinco fondos y programas de la Universidad, que la Secretaría de Educación Pública había remitido, de los que el Gobierno estatal solo aportó 69 millones 958 mil pesos, había un saldo pendiente por 122 millones 251 mil pesos, lo que generó intereses por más de dos millones 819 mil 100 pesos, que no se entregaron a la UV, ni se reintegraron a la Tesorería Federal. La Rectora tuvo que admitir: “Tenemos dificultades de flujo y es evidente (que) tenemos retraso en pago de nómina, pero procuramos que estas condiciones mejoren y lo hemos platicado con el secretario de Finanzas y Planeación”.

Pero la tensión llegó a su clímax en julio de 2015, cuando en su conferencia de los lunes Javier Duarte imaginó resolver las exigencias de la UV negando que existiera alguna deuda, a pesar que la rectora hablaba de un adeudo de 2 mil 500 millones de pesos. Duarte aclaró que era una ayuda “de manera generosa, ya que es un subsidio… atenidos a la posibilidad y disponibilidad financiera del estado, no hay obligatoriedad…”. Y soltó que su gobierno ya “había entregado 10 mil 157. 7 millones de pesos en los pasados cinco años; más los 10 mil 640 millones de pesos que le ha entregado a la casa de estudio la Secretaría de Educación Pública”. “Si la pregunta es cuánto le debe el gobierno de Veracruz a la Universidad Veracruzana, la respuesta es nada, no le debemos nada”, “una cosa es subsidio y otra cosa es deuda”. Allí empeoró el conflicto porque Duarte de Ochoa condicionaba el subsidio a la disponibilidad y posibilidades financieras y económicas, de “manera generosa y solidaria”.

El 7 de septiembre de 2015, en su segundo informe de actividades, la Rectora reveló que desde julio estaban recibiendo de manera directa los recursos enviados por la Federación, “Si bien nuestros planes de crecimiento se han visto forzosamente limitados y ha habido un impacto negativo en la relación con los proveedores, de bienes y prestadores de servicios, es importante mencionar que la presente administración recibió una institución que ya enfrentaba problemas financieros”.

Para entonces la administración duartista ya estaba quebrada, apenas con recursos para la nómina y el gasto corriente, por lo que Duarte acudió a la retórica imaginándola suficiente para tranquilizar a la administración universitaria: “el presupuesto de la Universidad Veracruzana (UV) tendrá (para 2016) un aumento de 3.1 por ciento, al pasar de 2 mil 212 millones de pesos en el presente ejercicio a 2 mil 281.6 millones de pesos en 2016”. La Junta de Gobierno de la UV adoptó su posición a través de un desplegado: “nos inquieta la situación en que se debate nuestra universidad”, lo que permitió a la Rectora  asegurar “la Junta de Gobierno me acompaña, porque es un tema que nos corresponde participar. Entiendo la preocupación de los miembros de la Junta de Gobierno”.

El colofón consistió en una marcha, la comunidad universitaria, autoridades y estudiantes, con la aprobación del Consejo Universitario, salieron a las calles el 26 de febrero de 2016 para reclamarle a Duarte su irresponsable morosidad. Respuesta: “convencido” que no le funcionó aquello del subsidio por solidaridad, el gobernador anunció: “Veracruzanas y veracruzanos, comunidad universitaria, me permito hacer de su conocimiento un hecho histórico… En mi carácter de Gobernador el día de hoy he enviado al Congreso del Estado una iniciativa de reforma constitucional que dotará de autonomía presupuestaria a la Universidad Veracruzana…”. Todavía más, cuando la ciudadanía votó por la alternancia, más “generoso”, aumentó sofísticamente el porcentaje del subsidio a la UV al 4 por ciento.

Ahora, y quizá por estas circunstancias, Sara Ladrón de Guevara ha tomado posesión de la Rectoría universitaria para un periodo de cuatro años más.

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  • Septiembre- 2017.