POR SI ACASO…

Carlos JesúsRodríguez Rodríguez

26 de septiembre del 2017

*Ni un peso más a los partidos
*Que afiliados ingresen cuotas

ALGO QUEDA claro en esta inusitada “explosión de bondad” por parte de los partidos políticos que han decidido renunciar al 100 por ciento de los recursos que les corresponderían el próximo año para financiar la reconstrucción: que durante mucho tiempo sus dirigentes esquilmaron a la sociedad en contubernio con autoridades electorales, ya que, si es posible participar en elecciones, incluso, para la Presidencia de la República y Gubernaturas sin despilfarrar tanto dinero, pues la decisión de ceder prerrogativas y presupuestos del 2018 así lo evidencian. Y éste, sin duda, debería ser el primer paso para que los institutos políticos dejen de “succionar” multimillonarios recursos de la sociedad, dineros que podrían ser utilizados en impulsar la agricultura, ampliar la oferta educativa, mejorar los servicios de salud, desarrollar mejores vías de comunicación e, incluso, combatir a la delincuencia. Si los dirigentes partidistas dicen que pueden desprenderse del 100 por ciento del presupuesto del próximo año, además de las prerrogativas del actual, el Instituto Nacional Electoral y Presidencia de la República deberían tomarles la palabra, pero no para que esos dineros engrosen otros bolsillos, sino para que se apliquen en la construcción y reconstrucción de viviendas a quienes lo perdieron todo como consecuencia de los movimientos telúricos que durante este mes han afectado a infinidad de mexicanos, arrebatándoles no solo la vida de seres queridos sino inmuebles que eran el patrimonio de toda una existencia.

COMO FUERA, la actitud populista de los dirigentes partidistas ha puesto sobre el tapete del debate no solo la discusión en torno al financiamiento futuro de los partidos, de tal suerte que deben ser estos, en lo sucesivo, sin recursos del Estado, quienes paguen su propia subsistencia como ocurre en naciones de Europa, esto es, recaudar cuotas entre agremiados e imponer asignaciones obligatorias a quienes hayan obtenido un cargo de representación popular –sean del nivel que fueren- para que dejen de sangrar al pueblo al que, finalmente, traicionan, y de paso, impulsar una iniciativa que impida a los llamados “chapulines” saltar de un partido a otro, de tal suerte que los institutos políticos que acepten a los saltimbanquis se hagan acreedores a sanciones ejemplares. Esto, sin duda, acabaría con la fea costumbre de los arribistas que buscan solo su interés personal por encima de sus representados recurriendo, permanentemente a la ingratitud.

PORQUE UN diputado o alcalde que renuncia a la militancia del partido que lo llevó al poder para inscribirse en otros, no le falla al instituto político que le cobijó y encumbró, sino a esa sociedad que a diferencia de la primera vez que le pidió el voto, ahora ignora, para irse con quien más le plazca o convenga, algo que aquí y en la República Popular de China se llama traición, lo que se ha convertido en un recurso recurrente de cientos, miles de políticos que al igual que las víboras, suelen cambiar de piel sin el menor remordimiento, dejando tirada y a la intemperie la que antaño presumían. Urgente, por lo tanto, es decretar que a los diputados, senadores, alcaldes o gobernadores que renuncien al partido que los llevó al poder, se les retire el puesto que detentan y se le otorgue al suplente, y esto es posible con una reforma a la Constitución ahora que se pretende adecuar el mecanismo para los partidos, por urgencia de desastre, renuncien a su presupuesto para financiar la reconstrucción.

SIN DUDA, es bueno que los partidos destinen parte de las prerrogativas de este año y los recursos que les asignarían el próximo para ayudar a los hermanos en desgracia, pero ojalá lo hicieran sin tanto lucro político, como bien dice el consejero del INE, Antonio Baños, pues el asunto ya parece una especie de subasta o teletón electoral donde cada cual oferta cantidades diferenciadas en aras de presumir al contrario y sorprender a los gobernados, como si los dineros fueran de ellos y no producto de impuestos. En suma, no están donando nada de sus bolsillos, sino que la sociedad, por cuestiones de extrema urgencia les está retirando esos dineros con los que suelen comprar consciencias, despilfarrarlo en toneladas de anuncios espectaculares, televisivos, radiofónicos o medios de comunicación impresos o digitales para, finalmente, una vez ganada la elección, olvidarse de los gobernados y, en el peor de los casos, saquearlos como ha ocurrido en muchos Estados y municipios.

QUEDA CLARO que por lo pronto, los recursos de que puede echar mano el Instituto Nacional Electoral, con la aprobación de partidos, son los correspondientes a este año, ya que el presupuesto para 2018 aún no ha sido aprobado por la Cámara de Diputados junto con el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF). En ese sentido, los “bondadosos” dirigentes partidistas deben establecer muy claro que la “donación” que realizarán corresponde a ambos ejercicios, esto es, prerrogativas del 2017 que corre, y presupuesto para campañas del 2018, para que, posteriormente, no salgan conque a “chuchita la bolsearon”. La reconstrucción de ciertas ciudades del País afectadas por sismos, no solo implica levantar viviendas para quienes las perdieron, sino reconstruir escuelas y vías de comunicación –carreteras, puentes y caminos de acceso a las poblaciones-, y eso cuesta mucho dinero.

POR LO pronto, el INE tiene dos vías para que los recursos del año entrante se utilicen para los damnificados: que desde el Presupuesto de Egresos de la Federación 2018 los diputados determinen que el monto asignado se destine a la reconstrucción, o que el Instituto Federal Electoral alcance nuevamente un acuerdo con los partidos para no entregarles el dinero para campañas y se destine a apoyar a los afectados por los terremotos, aunque lo cierto es que, pese al escándalo mediático que han armado, todavía no hay un acuerdo sobre el monto a entregar, y en el caso de la propuesta del PRI para modificar la Constitución y eliminar el financiamiento a candidatos a Senadores y Diputados Plurinominales, esa postura, se quiera o no aceptar, es más populista que las ocurrencias de Donald Trump, Marine Le Pen y Mauricio Macri, juntos. Lo ideal sería desaparecer no el financiamiento sino, de plano, esas curules que en tiempos de competencia real, ya no son necesarias. Así de simple…OPINA carjesus30@nullhotmail.com