Por si acaso…

Por Carlos Jesús Rodríguez

*Ingratitud, el peor pecado
*Ratas abandonaron barco

DECIA EL Político y periodista francés, Georges Clemenceau, que un traidor es un hombre que dejó su partido para inscribirse en otro, y un convertido es un traidor que abandonó su partido para inscribirse en el nuestro, aunque para el filósofo del mismo origen, Barón de Holbach, la traición supone una cobardía y una depravación detestable, y acaso por ello, en la conformación de las nuevas organizaciones políticas que engendró la Revolución Mexicana, la traición fue castigada con sangre. No se podían permitir las nuevas instituciones que surgieran, como pan caliente, caudillos que desearan, al precio que fuera, la Presidencia del País, una Gubernatura o la creación de grupos de poder independientes, pues cada nueva rebeldía desangraba a un pueblo sometido por intereses personales o de grupo. Por ello los traidores fueron sometidos por las armas, y aunque parezca salvaje, en esos tiempos, que precedieron a la guerra de Independencia y a la intervención francesa, era común –como lo es ahora- la ambición desmedida de unos cuantos sin importar los demás. Es indiscutible que el PRI y todos los partidos han sufrido a lo largo de su existencia múltiples traiciones que han impedido la consolidación del País como nación progresista y desarrollada. Tal parece que la condición del ser mexicano es la ingratitud, y muchos pasajes se han escrito en el escenario político de quienes no importando su militancia, traicionan a quienes los llevaron al poder con tal de salvarse. Bien se dice por allí, que las ratas son las primeras en abandonar el barco cuando sienten que éste se hunde.

Y EL tema viene a colación por la decisión del Revolucionario Institucional –como en sus orígenes-, de castigar a los ingratos y traidores a esa causa, sobre todo a quienes aprovechando las siglas de ese instituto se enriquecieron y saquearon dineros que son del pueblo, y en ese tenor se inscriben –lo hemos repetidos muchas veces, sujetos como Erick Lagos, Jorge Carvallo Delfín, Adolfo Mota, Edgar Spinoso, Alberto Silva, Carlos Morales, Vicente Benítez y Juan Manuel del Castillo (además de sus administrativos y quienes ya están detenidos), por solo mencionar algunos, independientemente de alcaldes que usaron el poder y las relaciones para encumbrarse económicamente, y sobre todos ellos habrá reacciones en los días por venir. Los expedientes o carpetas de investigación siguen abiertas, porque además de que el sistema gobernante –emanado del PRI busca enviar un mensaje contundente a la sociedad y a sus militantes-, definitivamente no puede ni debe perdonar la traición de esos individuos que en aras de salvarse, no solo filtraron información al actual Gobierno del Estado para que ganara la elección pasada sino, incluso, armar expedientes en contra de otros priistas non gratos a los azules, entre ellos Fidel Herrera Beltrán.

POR ELLO no es fortuito que la Procuraduría General de la República haya solicitado información inherente a los movimientos financieros de los diputados Federales, todos emanados del duartismo y del fidelato, ya que no son congruentes sus fortunas con los cargos que desempeñaron, lo que advierte saqueo –en muchos casos-, negocios subrepticios –en otros- y relaciones sospechosas –en unos más- que les colocan sobre el filo de la navaja. Tampoco debe sorprender que la dependencia solicite, esté por solicitar o ya lo haya hecho, una orden de arresto en contra de Karime Macías de Duarte, ya que a estas alturas “no hay ni cómo ayudarla” con eso de que plasmaba en la bitácora cotidiana o diario personal no solo sus vivencias sino, incluso, cuentas bancarias, negocios y otros trastupijes que la evidencian como el cerebro de una red de corrupción. Por ello no debería sorprender a nadie que la PGR pida a un juez girar una orden de arresto con base en las indagatorias del Sistema de Administración Tributaria, SAT, pues no hay que olvidar que hasta a los grandes maestros del fraude y la corrupción se les fueron errores garrafales, y ahí está el caso de Alphonse Gabriel Capone (Al Capone), cuya caída no se produjo por tanto crimen cometido, venta de alcohol durante la prohibición de los Estados Unidos, secuestro, violación y trata, sino por algo tan simple como fue la evasión de impuestos, motivo por el cual fue sentenciado a 11 años, algo que podría ocurrirle a los modernos “alcaponsitos” del duartismo y del fidelato que si algo no han podido encubrir es sus fortunas.

POR ESO el PRI, además de castigar la traición a ese partido, se le quiere adelantar al gobierno panista de Veracruz que a estas alturas ya tiene integrados expedientes o carpetas de investigación que solo esperan que termine el fuero de los susodichos para echarles el guante, aunque es evidente que meses antes de la elección comenzará a hacer ruido para demostrar a la sociedad que se mantiene el compromiso de luchar contra la corrupción, pero si el Revolucionario Institucional les gana el brinco, la percepción social podría cambiar a favor de ese instituto, y acaso por ello la importancia de que ni Pepe ni Héctor Yunes se exhiban con estos, pues lejos de beneficiarles los perjudican.

AHORA BIEN, en el recorrido por el Infierno –tras conocer la Gloria que le mostró Beatriz (nombre que significa bienaventurada, portadora de felicidad o beatitud)-, Dante Alighieri no puede contener su asombro cuando conducido por Virgilio arriban a “Judeca”, la cuarta zona del noveno círculo llamado así en memoria de Judas Iscariote que traicionó a Jesús. -¿Quiénes son esos que en el decálogo del señor no tienen derecho al perdón, y qué pecado tan grande han cometido? Pregunta el italiano al autor de la Eneida, las Bucólicas y las Geórgicas tras observar a miles de hombres torturados en el hielo o sobre el fuego eterno, y la respuesta es la siguiente: “Ahí están los ingratos y traidores de sus benefactores, plenamente inmersos en el hielo, pero en diferentes posiciones, pues las cuatro tienen significados diferentes. Los que “yacen” traicionaron a sus pares, aquellos con la cabeza hacia arriba han traicionado a sus superiores (por ejemplo, a sus señores) y los que tienen los pies hacia arriba a sus inferiores (o súbditos), mientras que los que están doblados habrían traicionado a ambos. En el infierno más profundo, castigados por el fuego del mismísimo Lucifer, están los traidores de las más altas instituciones, creadas bajo la voluntad de Dios para el bien de la humanidad. Todos son masticados y arrojados diariamente por Satanás al fuego, y su castigo será eterno, pues en la Ley de Dios, la ingratitud es el peor de los pecados. Así de simple. OPINA carjesus30@nullhotmail.com