Por: Dora María Hernández Guevara
02 de cotubre de 2017

Al pie del quinto cerro se ubica una ciudad, al pie del Macuiltepetl está Xalapa, la atractiva, la de los manantiales, la de su clima fresco y húmedo, la de leyendas, la que fue musa y provocó la inspiración de grandes maestros de la poesía, del arte, de la pintura, y la música ¿Quién no ha escuchado Noche de Luna en Xalapa del Maestro Juan Santiago Garrido Vargas? Xalapa de leyendas, Xalapa la mágica.

Xalapa ha crecido y sigue creciendo, se ha urbanizado de manera inercial y sin una planeación urbana que dé lugar a la sustentabilidad de los recursos que la mantienen y la proveen.  “Los jazmines se están dejando perder”, y por supuesto que lo menciono en dos sentidos, uno real y otro metafórico. Los jazmines en sí -la planta de género jasminum- ya casi no los veo en los balcones, ni en los jardines y parques, y en el sentido metafórico otros “jazmines” se están perdiendo, me refiero a los valores culturales que le dieron identidad, y que desafortunadamente los gobiernos ocurrentes debilitan, me refiero a que inmersos en sus propios intereses político-partidarios y personales, no dan lugar a las suficientes políticas públicas efectivas encaminadas a preservar esos valores y los que aseguren un medio ambiente sano para nosotros y para las siguientes generaciones.

Un factor estratégico de desarrollo para cualquier ciudad es el recurso agua, ─ ¡Vaya jazmin tan vital e importante!─  sin embargo es un hecho que las actividades del ser humano deterioran su calidad. Muchos de los contaminantes que generamos acaban en los cuerpos receptores, en ríos y manantiales que son utilizados como fuentes de abastecimiento, por lo que hoy los ciclos naturales los alteramos a tal grado que es necesario utilizar procesos de tratamiento para remover contaminantes. Y en este punto es dónde se mezclan, se entrelazan, los problemas comunes que muchas ciudades estarán enfrentando y que se vuelven uno de los desafíos más importantes del siglo XXI.

En Xalapa no podemos permitir que se sigan secando los jazmines, en otras tierras no deben dejar se sequen sus flores, sus plantas, sus cultivos, o muera su fauna o su cultura o todo lo que les da identidad. Nada sobrevive sin agua, ni las artes, ni las letras, ni la música, nada, todo se hace si el agua está presente, todo lleva una huella hídrica y los nuevos desafíos deben ir encaminados a cuidar los recursos que sostienen a una ciudad.

Todos debemos asumir la responsabilidad y hoy más que nunca debemos dejar espacio para vigilar y exigir que nuestros gobernantes hagan lo suyo y nosotros los ciudadanos en corresponsabilidad hagamos lo nuestro.

En Xalapa por favor, no dejemos perder los jazmines. Me despido recordando la letra de esta hermosa canción.

“Mientras las rosas tiemblan, en los jardines dormidos, mi serenata, lluvia de plata, cuelga de tu balcón; mientras las rosas tiemblan, en los jardines dormidos, mi serenata, lluvia de plata, cuelga de tu balcón. Noche de luna en Jalapa, noche que huele a jazmín, cuando del pecho se escapa una queja para ti. En un milagro callado, se desmayó la ciudad, por eso quiero tu sueño arrullar, sueño de albor y azahar….” Juan Santiago Garrido Vargas Chileno y Nacionalizado Mexicano y se enamoró de Xalapa.

Al Pie del Quinto Cerro, su amiga Dora María Hernández Guevara.