No que en México hayamos alcanzado en excelencia la instalación del Estado de Derecho, donde se privilegia la vigencia de las leyes sobre cualquier interés de índole personal o político, pero el episodio sobre la renuncia de Santiago Nieto a la Fepade nos dará la pauta para su avance o retroceso. Si originalmente se especuló que la renuncia se debía a intentos de cubrir con impunidad a Lozoya, la desmiente la reacción de éste señalando que demandará a Nieto “porque violó sus derechos y dio a conocer información privada…… La denuncia continuará su cauce sea o no fiscal y evidentemente me ha generado un daño inventando una serie de falacias”. Ahora, como corresponde a todo proceso legal, Santiago Nieto debe sustentar aquello de las amenazas y la impunidad ante la Junta de Coordinación política del senado.