Política al día

Por Atticuss Licona

La plenitud del pinche es solo un mal recuerdo, el gobierno corrosivo de Fidel Herrera o el soberbio y sobrado de Javier Duarte difícilmente volverán. Yunes Linares barre con todo con un pragmatismo antes no visto. Se montó a los tiempos de la modernidad junto con todo su gobierno y no solo tuitea y periscopea sus mensajes, sino que también atiende y da instrucciones inapelables vía WhatsApp.

Yunes está presente, atiende y contesta en muchos grupos de Whats, en los que la información se le ofrece dosificada, checada y corroborada. Si con los medios de comunicación se irrita cuando le preguntan lo que dicen que comentan, en los grupos de trabajo es acucioso con la veracidad y comprobación de la información.

Javier Duarte leía tres o cuatro portales de comunicación en su teléfono celular y se refinaba golosamente algunos impresos nacionales en sus trayectos. Todos los días un empleado con librea le acomodaba ceremoniosamente un enorme bonche de periódicos locales y nacionales y una síntesis impresa con las más destacadas plumas y notas relevantes que jamás leía. Le gustaba el Reforma por sus suplementos y disfrutaba verse en fotos. Todo eso quedó atrás, hoy es solo el salitre impregnado en la memoria.

Yunes Linares no. El gobernador pasa la mayor parte del tiempo en su oficina de Palacio y enfoca sus energías al dinero y a la inseguridad. Encabeza un gobierno pragmático… ¿Sirves? Vas pa’rriba, ¿No sirves? Eres un cero a la izquierda, menos que una mosca, no te pelan. La habilidad harbana para hacer dinero la replica para gobernar con mano de hierro. Llegó a lo suyo, a administrar su parcela y empoderarse en el rancho, no a andar quemando potreros.

En ese pragmatismo entiende que no hay tiempo que perder y aunque deja que los partidos políticos decidan, los ‘managers’ de primera y de tercera tienen que esperar su señal. Quien piense que Yunes Linares está jugando a lo mismo que juega el PRI con sus ñoñerías de “esperar los tiempos”, no lo conoce.

La instrucción ya la dio desde hace un par de meses y su voz sonó fuerte y sin cortapisas, va Miguel Ángel Yunes Márquez, va Julen y va Yazmín.

Ni le buigan. Se manejaron los nombres de Indira Rosales San Román, Secretaria de SEDESOL, y de Joaquín Rosendo Guzmán Avilés, Secretario de la SEDARPA, pero no pasaron de ser meros distractores. En estricto sentido a Indira y a Joaquín no los bajó Yunes, más bien nunca estuvieron arriba. Ellos están considerados para otras cosas y por lo pronto los recursos del campo están siendo distribuidos directamente por el Secretario a los productores y tienen relegados a los líderes campesinos que tradicionalmente esquilmaban al empobrecido trabajador que luego se cobraba la afrenta en las urnas. Mientras que Indira recorre el Estado sin parar, pero con la consigna de apoyar tirando despensas como si se tiraran aguacates todo en pro del “necesitado pueblo”.

Mientras en el Altiplano continúa la negociación del aumento de partidos políticos al Frente Ciudadano por México, en Veracruz Yunes Linares y en el PAN-PRD ya están preparados para realizar los ajustes que sean necesarios para coaligarse como Frente. Sólo por eso Yunes Linares no tiene todo definido, y donde puede hacer modificaciones y concesiones es en las diputaciones federales y locales con la finalidad de darles entrada a los aspirantes -en su caso- del MC y PANAL.

De allí en fuera, ni le busque chichis a las iguanas. Van Miguel Ángel Yunes Márquez, Julen Rementería del Puerto y Yazmín Copete Zapot. Acostúmbrese, es más, ya debería estar acostumbrado casi al terminar el primero de los ocho años de Yunes.

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