Si la cantidad de premios que ha recibido el alcalde de Xalapa, Américo Zúñiga Martínez, fuera proporcional al bienestar de sus gobernados por el buen nivel de vida otorgado por el ayuntamiento, los habitantes de Noruega, Australia, Dinamarca, Suiza y Canadá, países con mejor nivel de vida del mundo, estarían muertos de envidia.

Pero no, la realidad desmiente la compra de esos trofeos, que parece ser una obsesión del gris mandatario municipal.

Desde que descubrió que la adquisición de medallas y diplomas podría servirle para encubrir la mediocridad de una administración caracterizada por el abandono de la obra pública imprescindible en colonias, Américo se ha dedicado a coleccionar esos dudosos trofeos. Así, en agosto de este año recibió el Premio Latinoamericano al Buen Gobierno Municipal 2017; en noviembre pasado recibió el premio de la Federación Nacional de Municipios de México (FENAMM) al Buen Gobierno Municipal, por el Proyecto de modernización de recolección de residuos sólidos.

En la novena entrega de premios de Netmedia (¿?), recibió el Premio Innovation Week Magazine a “las más innovadoras del sector público”, por el proyecto de modernización catastral; y hasta la Unesco sucumbió ante la excelencia xalapeña y le dio un reconocimiento del registro como Memoria del Mundo México de las cédulas reales que otorgan al pueblo de Xalapa el Título de Villa y su correspondiente Escudo de Armas.

Líderes de colonias y de taxistas, organizaciones de estudiantes, Hirofumi Yamashita, presidente de Yamaha de México, la Federación Mexicana de Organismos Públicos de Derechos Humanos (FMOPDH), entre otros, le han extendido reconocimientos.

Uno de los que más le ha enorgullecido, es el otorgado por la empresa de paga ARegional, que consideró a Xalapa subcampeón nacional en materia de transparencia, título que podría no refrendar este año, debido a que hay decenas de solicitudes de información pendientes de entregar al IVAI, por lo que una de sus colaboradoras recibirá una sanción.

Aunque quién sabe. Faltan varios meses para concluir su gestión, y bien se impondrían algunos autorreconocimientos más, al fin que los pagan los xalapeños.