O   P   I   N   I   O   N

Por Mario Javier Sánchez de la Torre

    Totalmente sorpresivo y muy, pero muy interesante, el anuncio del fiscal estatal Jorge Winkler García sobre la posible solicitud de desafuero para los desprestigiados diputados duartistas, Vicente Benítez Gonzáles (PANAL) y Juan Manuel del Castillo (PRI), integrantes de la LXIV Legislatura de Veracruz.
El motivo, parece que ahora sí, ya existen denuncias en contra de estos dos ex servidores públicos de la llamada docena trágica por parte de la Procuraduría General de la República (PGR) y del Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS), documentadas con relación al sonado y corruptísimo caso de las empresas fantasmas.
Siendo lo que llama la atención, en este que seguramente será un muy sonado caso, el que además de haber podido llegar al Congreso de Veracruz, con toda la negativa fama que ya tenían, durante el tiempo que lleva en funciones la actual administración autollamada del cambio, no solamente estos dos sujetos, sino también la otra  parte de la banda que forma parte de este cuerpo legislativo, hasta la fecha, nunca habían sido tocados, ni con el pétalo de una rosa por la actual administración estatal yunista.
Lo que para como están las cosas en el aspecto de la corrupción en esta entidad, de inmediato se prestó a la especulación sobre esa práctica tan común en el mundillo de la corrupta administración pública nacional, de lo que se le llama “el vómito negro”.
Práctica que consiste en devolver por “debajo de la mesa” en otras palabras “en lo oscurito”, parte del botín sustraído a sus acusadores, con la intención de lograr el perdón de sus pecados, efectuados en contra de la administración pública de la que se sirvieron, no a la que sirvieron. Pero que con estas denuncias, de llevarse a cabo realmente hasta sus últimas consecuencias  y que no quede este anuncio solamente en algo mediático por parte del cuestionadísimo porteño Fiscal del Estado, entonces se podrá decir que el llamado “vómito negro”, nunca se dio y tampoco se recibió, limpiando así de alguna forma parte de la actuación en estos casos de la administración del cambio.
Ahora que esta investigación que se está desprendiendo en parte del informe del análisis de la Cuenta Pública del año 2016, puede que sea el hilo de la madeja para llegar a los demás integrantes de la banda de la fidelidad, de la que el presunto delincuente Duarte de Ochoa formó parte, así como también algunos de los legisladores veracruzanos federales todavía en funciones. Investigaciones que podrían traer como consecuencia    -si existe la llamada voluntad política-     el poder fortalecer algunas acusaciones en contra del Jefe Máximo de esta camada de delincuentes que operaron en esta entidad y llevarlo al lugar en donde lo quiere ver toda la población veracruzana.
Es cuestión de tiempo. Pero la oportunidad a la presente administración de poder hacer lo que más desea, la tiene en bandeja de plata. Hasta el lunes. noti-sigloxxi@nullhotmail.com (Fech. Púb. Vier. 20-octubre-17)