En efecto, tal como reflexiona el reconocido jurista Juan José LLanes Gil del Ángel, en su breve texto para redes sociales, “No se arregla con disculpas”, la índole del fiasco cometido por agentes ministeriales es de extrema gravedad por la inobservancia de un procedimiento elemental ajustado a derecho, y que requiere una revisión y corrección profunda en la instancia responsable de procurar justicia.

Dice Llanes Gil, en un contenido que suscribimos:

“Uno esperaría que los protocolos para efectuar detenciones producto de órdenes de aprehensión, dispusieran que ANTES privar de la libertad a una persona existiese una identificación positiva del sujeto a detener, precisamente, para evitar caóticas confusiones y brutales violaciones a Derechos Humanos, como las que padeció hoy la doctora Araceli Serralta González en el puerto de Veracruz.

“Efectivamente, lo de hoy más que un error que se corrija con una “disculpa” (así provenga del Gobernador, que asume que la Fiscalía, aunque autónoma, es suya), es una falla estructural que amerita una revisión profunda de la actuación de quienes encabezan las instituciones. Suponer que la suspensión de los elementos policiacos (que, por lo menos, cometieron abuso de autoridad) repara lo sucedido, conduce a creer que las más altas esferas del poder, que prometieron todo cambiar, todo corregir y todo enderezar, reproducen el clima de ilegalidad que caracterizó a sus némesis duartistas.

“Se esperaría, pues, en primer lugar, que se transparenten los protocolos de actuación de la policía. En segundo lugar, que se sancione -no sólo administrativamente- a los agentes que cometieron el abuso.

“Por último, se esperaría que rueden cabezas, no solamente de policías abusivos, sino desde el primer nivel de la procuración de justicia en Veracruz”.