Por razones de carácter religioso y cultural en México la donación de órganos es una práctica lamentablemente poco cultivada, aunque su aplicación salvaría vidas humanas. No hay utopía sin base social, pues con voluntad y esfuerzo basta para cristalizar lo hipotéticamente difícil. La licenciada Dulce María Silva de la Miyar, fiscal coordinadora en asuntos indígenas, está promoviendo un convenio con Servicios de Salud de la entidad, en el área de trasplantes, para agilizar los trámites de la entrega de cadáveres de quienes hayan autorizado la donación de sus órganos; prueba de la factibilidad de este programa se produjo el martes pasado cuando un joven falleció a causa de traumatismo craneoencefálico y sus familiares acordaron la donación de riñones, corneas y corazón para beneficiar a cuatro personas. Sin duda, de concretarse esta loable iniciativa el resultado se reflejará en la salvación de vidas humanas.