Línea Caliente
Por Edgar Hernández
16 de octubre del 2017

¡A Yunes Linares se le hizo bolas el gobierno!

Fernando Gutiérrez Barrios decía que a lo largo de su vida política -53 años- nunca había conocido gobernante alguno que no quisiera lo mejor para su pueblo.

Con triquiñuelas, travesuras incluso sangrientas, venganzas personales, filias o fobias cuando llegaba la hora de la gobernabilidad había que asumir la responsabilidad, decía.

¿Y si no..?

Pues ahí presente la opinión pública como centinela del poder, la prensa libre lista para la denuncia sobre el mal comportamiento del mandatario. Ahí estaba también la oposición partidista presta para la denuncia y ahí, enhiesta, la ciudadanía para alzar la voz, condenar, protestar y exigir la remoción del mal gobernante.

Eso decía ese sensato político.

Hoy, sin embargo, vemos que nadie aprende en cabeza ajena.

Veracruz no ha tenido malos, ha tenido pésimos gobernantes. Sus mejores exponentes de la corrupción jamás regresaron lo que se llevaron y salvo uno que está en la cárcel, Javier Duarte, y otros más de menor rango en Pacho el resto se mueve en socarrones auto exilios.

El que está en vigencia, Miguel Angel Yunes Linares, a la vista de no pocos está haciendo su mejor esfuerzo, sin embargo, a juicio de otros más no le sale porque no le sabe.

Y es que gobernar a más de siete millones de veracruzanos no es tarea fácil. Menos cuando cogobierna la delincuencia, peor en un escenario de quiebra técnica financiera.

A diez meses 16 días de gobierno hay quien descubre lo que desde el inicio de su mandato se percibió, que gobierna solo; que nadie le ayuda; que carece de un aparato publicitario; que los temas de salud, turismo, protección civil y procuración de justicia los atiende de manera personal.

Carga con los yerros de sus tontos colaboradores de quienes ya se dice solo son “damas de compañía”; con la novatez de sus cercanos; con las imposiciones de su hijo del mismo nombre que tiene copado al gobierno con sus cuates.

Miguel Angel en el timming porque trabaja prácticamente las 24 horas; va a México tiro por viaje a trabajar por Veracruz; se reúne con autoridades federales; no pela a la prensa ni a los moderadores de opinión, pero en lo oscurito sabe que dicen de él; trae a raya a los duartistas y fidelistas a quienes trae –a pan y quien sabe que otra cosa- y encima de todo le cuida el camino al heredero.

Eso y muchas cosas más hace.

Mucho abarca, pero poco aprieta. Se le chisporrotea porque quienes le deben ayudar y asumir responsabilidades simplemente se agachan, se esconden. Los equiperos llevan al paroxismo eso de que no se vaya a enojar el jefe ¡así que para que le movemos!..

Les asiste la razón en parte ya que un día sí y el otro también el hombre se carga un geniecito de aquellos. Si puede te aplasta. Si eres un colaborador pendejo hasta te cachetea y si la riegas más vale que renuncies porque de lo contrario te vas un año a Pacho Viejo.

Crea fama y acuéstate a dormir, dice un viejo refrán español.

En Miguel aplica, aun cuando en repetidas ocasiones se le observa con todo el ánimo llegar minutos después al lugar del conflicto, a no rehuir el diálogo y acuerdos –salvo con la “pinche prensa”- y a pedir disculpas como fue el caso de una médico detenida y agredida la mañana de este lunes por dos gorilas de la ministerial en el céntrico café de La Parroquia en Boca del Río, tras lo cual ordenó el cese fulminante a través de su fotógrafo, no de cabecera, sino de rodillas, Jorge Winckler.

Decía Gonzalo Martínez Corbalá, recién fallecido, que un servidor público que no sabe delegar y resolver los problemas en tiempo y forma  es un desorganizado.

La era de los todólogos hace muchos años llegó a su fin aún cuando por ahí persistan actitudes paquidérmicas de algunos lo cual no hace más que confirmar la excepción de la regla.

Tiempo al tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo