Política al Día

Por Atticuss Licona

A finales de agosto Luis Castro Obregón, Presidente Nacional del Partido Nueva Alianza, perfiló la estrategia del PANAL para el 2018. Afirmó que su partido se preparaba para contender en solitario en la elección presidencial del 2018, sin cerrar la puerta al diálogo con las fuerzas democráticas del país para determinar lo que mejor convenga a México. ¡Vaya baladronada! Pensaron muchos.
En los tiempos modernos del país, el intentar ir en solitario en una elección presidencial es tirarse al abismo sin paracaídas. Hoy los partidos políticos pequeños se pegan como rémoras a los tiburones nacionales para sobrevivir y continuar su digestión presupuestívora. La chiquillada entrega sin pudor sus logos y su esencia a cambio de mezquinas posiciones, solo migajas, algunos puestos pequeños en la estructura de gobierno y no perder el registro. Todo ello con el alto costo de perder su esencia y desfigurar las primigenias intenciones de sus esforzados fundadores que hoy se retuercen en la tumba.
La intención declarada del PANAL de acercase al Frente Amplio Democrático no fue un cheque en blanco para convertirse en lapas o apéndices de lo que puedan hacer el PAN o el PRD, fue más bien confirmar que Luis Castro no bromeó al decir que van solos, sin cerrar la puerta al diálogo.
Desde el Altiplano se envían las señales a los estados y se dictan las posibles alianzas y coaliciones. En lo nacional el PANAL sigue sin definir su inclusión en la Coalición Electoral con el PAN-PRD-MC y tampoco ha cerrado sus puertas a una coalición con el PRI-Verde. Pero en lo local, siendo Veracruz el verdadero granero de votos Turquesa, tienen muy claro hacia dónde van y con quién caminan.
Al inicio de las campañas electorales del 2017 en Veracruz, pocos daban más de un cacahuate por Nueva Alianza. Al final el PANAL ganó casi una veintena de alcaldías, incluso más alcaldías que MORENA.
El PANAL fue la revelación política del año porque los turquesa supieron escoger a sus candidatos luego de quirúrgicos y meticulosos estudios y un tejido fino que adhirió fuerzas ciudadanas de probada valía.
Hoy es momento de hacer valer sus votos (más de 200 mil en Veracruz). A eso le apostó Nueva Alianza, a no encerrarse y no casarse con vestigios sin arraigo sino a abrirse a procesos democráticos para tener la fuerza suficiente de exigir verdaderos espacios de elección y no esperar a que los tiburones dejen caer solo migajas.
Por eso, al parecer el intento de ir acompañados con el PAN-PRD-MC se va enfriando, sobre todo porque si se llegaran a conformar como “Frente Ciudadano por México”, las posibilidades para su gente se reducirían muchísimo.
Sin embargo, en los cálculos del PANAL en Veracruz, si van en solitario podrían aspirar a postular 20 candidatos a diputados federales, 30 diputados locales, dos senadores y hasta candidato a gobernador.
Los Turquesa aseguran que nuevamente abrirán las puertas a los ciudadanos, provenientes de cualquier militancia con posibilidades de competir, con un esquema parecido al de la elección municipal pasada, donde trabajaron con buenos perfiles de trabajo, y no necesariamente maestros.
Ir solos se puede considerar un acto de valor o un acto de locura, pero están dispuestos a correr el riesgo en caso de ser necesario. Lo hicieron en el 2006, lo hicieron en el 2012 en lo nacional, y lo hicieron en el 2017 en lo local.
El PANAL está a punto de decirle al PRI, Verde, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, que si saben contar… no cuenten con ellos.
Las negociaciones siguen, pero mientras la chiquillada lucha por su supervivencia, los de Nueva Alianza se afianzan como la revelación política 2017. Si logran salir vivos del 2018 en solitario, caray, eso sí que sería tener plumaje del que no se rasga.
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