En un país subdesarrollado como el nuestro, con política y políticos  tercermundistas, es natural que sus actores aprovechen las oportunidades propicias pata introducir elementos distorsionadores de la realidad, como es posible advertirlo en el caso de la destitución de Santiago Peña de la Fepade. Es indudable que Nieto violó la norma establecida al difundir información sustantiva en un juicio y formalmente transgredió los mecanismos de rigor establecidos, en esa lógica fue cesado; pero, al margen de formulismos jurídicos, su renuncia ha causado un severo conflicto político pues las fuerza opositoras al régimen aprovechan la oportunidad para introducirlo como elemento distorsionador del proceso legislativo en el senado, aunque para nada debe extraña pues son tiempos electorales en los que cada cual lleva agua a su molino.