MEMORIA COLECTIVA

Por: Oswaldo Ceballos Fornaguera

22 de junio de 1986, cancha del estadio Azteca, Ciudad de México; cuartos de final de la Copa del Mundo. Argentina vs Inglaterra…

Dentro del territorio inglés, Diego Armando Maradona driblaba rivales en búsqueda de romper el empate a cero, ya en los linderos del área europea, intenta dar el pase a Jorge Valdano con la intención de que éste le regresara la pared; sin embargo, el número 11 de la Argentina no pudo controlar el balón y el esférico terminó cayendo en la pierna izquierda del mediocampista inglés Steve Hodge quién tampoco pudo dominarlo.

La pelota, volando hacia el área chica inglesa, tuvo como destino el remate de Maradona con la mano, dejando en estupor a los rivales, a los presentes en el estadio y a todos quienes en el planeta podían observar y escuchar el duelo.

El propio Diego corrió festejando con la esperanza de que no le anulasen la anotación que había conseguido. Los ojos se posaron en la persona del árbitro tunesino Ali Bin Nasser quien lo único que pudo hacer fue señalar al centro del campo… había validado el gol.

Los defensas ingleses de inmediato pidieron justicia. No la hubo.

Todo se olvidó después, casi cinco minutos después, al ejecutar Diego Armando una de las jugadas más maravillosas que nos ha regalado el fútbol, quitándose a seis ingleses, incluyendo al portero.

Pero las nuevas generaciones deben estar conscientes, que lo que han celebrado como “magia” no es más que una trampa, treta, engaño, pillería, mentira, falacia en contra del reglamento.

Olvidemos si a causa de ese gol, Argentina condicionó el partido para alcanzar el siguiente paso, (semifinales contra Bélgica) y posteriormente una gran final para ser bicampeones del mundo ante Alemania.

La crispación entre estos dos países, Argentina e Inglaterra, incrementaba la alegría por una parte y la indignación por la otra, temas políticos y militares rodeaban el morbo de este enfrentamiento.

Hay quienes siguen idolatrando esa jugada, llamándola la “Mano de Dios”, pero no hay divinidad en la mentira, se trató de un embuste, propia de este juego que es muy permisivo a la trampa y la cual quedó para la posteridad.

No hay nada qué admirar, tras más de 30 años de haberse realizado ese juego, de la “Mano de Dios”, en cambio, siempre recordaremos el impresionante “Gol del Siglo”… ese sí Diego, ese sí.

Twitter: @Oswaldocfx